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La vía de La Mesa, abandonada y desconocida

Víctor M. Vázquez

El arqueólogo Jorge Camino ensalza la calzada romana
de Somiedo como una de las rutas más importantes de Europa y lamenta que los
gobiernos apuesten por “el grandonismo cultural cuando con pequeñas cosas
se conservan y divulgan nuestros auténticos tesoros”

La Nueva España https://www.lne.es/asturias/2018/10/21/via-mesa-abandonada-desconocida/2367118.html (por Víctor M. Vázquez)

La montaña somedana y su gran atractivo cautivaron a Jorge Camino Mayor (Avilés 1960) en su juventud y desde entonces ha realizado innumerables excursiones, disfrutando de los diversos paisajes del concejo y de la compañía de sus colegas de caminatas. Este licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y doctor en Arqueología por la de Alcalá de Henares es, en palabras del asturiano Rodrigo de Balbín Behrmann, hoy en día catedrático Emérito de Prehistoria de esta última Universidad, “un caso paradigmático de una generación formada en la Universidad de Oviedo y enriquecida intelectualmente por la asidua colaboración con colegas ibéricos y franceses”.

Cordal de La Mesa, al atardecer, desde la braña homónima

Estas
palabras, que forman parte del prólogo del libro sobre la llamada vía de La
Mesa, que en breve plazo verá la luz y cuya base no es otra sino la tesis
doctoral del propio Jorge Camino, cobran su total dimensión cuando se enmarcan
en la deficitaria realidad intelectual de la arqueología asturiana, a la que
previamente se refiere Rodrigo de Balbín en el texto mencionado, quien señala
también que “los avances se producen a partir de determinadas personas que
luchan individualmente por mejorar la situación, aprender y dar a conocer lo
que aprenden”.

Un café
matinal sirve para acompañar la conversación que establezco con Jorge Camino,
para hablar del Parque Natural de Somiedo desde la perspectiva del hombre de la
cultura que es. Además de su conocimiento del territorio, dada la afición a la
montaña que ya he comentado, Camino tiene en su haber el hecho de estudiar la
vía de La Mesa desde una perspectiva arqueológica y que, como el lector ya
supondrá, ha sido el tema de su tesis doctoral a la que me he referido, leída
en el año 2016.

Trabajaba
mi contertulio en unos de los yacimientos arqueológicos más divulgados en los
últimos años en Asturias, y que no son otros que los descubiertos en otra vía
antigua, La Carisa, en la que evidenciaron todo un entramado de restos romanos
e indígenas, cuando el llamado Homón de Faro despertó los recuerdos somedanos
de Jorge Camino y comentó con sus colegas que aquella estructura defensiva le
evocaba mucho al llamado Muro en el conocido camín real del Puerto de La Mesa,
en su tramo somedano.

Yolanda
Viniegra y Rogelio Estrada eran los arqueólogos que compartían con él los
estudios de La Carisa, y lo que se convirtió en una primera excursión y más
tarde en una obsesión, se transformó en el trabajo que permitió su doctorado.

Granda Blanca

De vía a camín real: uno de los más importantes
lugares del patrimonio cultural somedano.

Me
comenta Jorge Camino que D. Juan Uría Ríu y D. Claudio Sánchez Albornoz, allá
en la primera mitad del pasado siglo, descubrieron el origen romano de la
llamada ruta de La Mesa, “una de las vías que discurren a mayor altitud en
Europa, atravesando los puertos alpinos de la Cordillera Cantábrica, y que su
trabajo de arqueólogo, entre los años 2005 y 2007, permitió un primer estudio y
reconocimiento histórico de la traza, que, por cierto, en muchos lugares se
separa del itinerario actual de la ruta del mismo nombre”.

La vía
nunca había estado, ni probablemente está, valorada suficientemente, comenta
Jorge, quien añade que “hemos descubierto numerosas estructuras de ingeniería
constructiva realizadas en época romana”, para a continuación deplorar que
la primera carretera y “única durante siglo y medio” que comunicaba
Asturias con Castilla, desde el siglo XVI, esté en un estado de abandono y
desconocimiento social tan lamentable. “Este es uno de los itinerarios que
debería formar parte del patrimonio viario europeo, como también lo es el Gran
San Bernardo y otros más renombrados, pero no tan importantes”, sostiene,
para añadir nuevamente que “la vía de La Mesa es una de las que discurren
a mayor altitud y que está muy desatendida y falta de promoción en todos sus
aspectos”. “Ten en cuenta que hasta el siglo XVIII no comienzan a
abrirse otros pasos de montaña, como el Trobaniellu, para llegar a Quirós desde
Ventana”.

Jorge Camino Mayor

Para Jorge
Camino, este hecho, el abandono de la vía o vamín real del Puerto de La Mesa,
forma parte de la disfunción administrativa con los equipamientos. “No se
priorizan las cuestiones, las inversiones, los últimos gobiernos han optado por
el grandonismo cultural, cuando con pequeñas cosas se conservan y divulgan los
auténticos tesoros que poseemos”, me recuerda mi contertulio, a la vez que
me recalca que es necesario que todo ello se base en investigaciones serias y
científicamente planteadas.

Comento
con Jorge Camino mi opinión de que todo el Patrimonio Cultural somedano está en
un franco abandono, que en todos los pueblos hay arquitectura religiosa,
imaginería muy interesante, elementos etnográficos interesantísimos y que tal
vez una de las asignaturas pendientes del Natural de Somiedo pudiera ser la
puesta en valor de todo este conjunto de forma que se ofrezcan otras
actividades a los visitantes que no sean meramente las de naturaleza y
observación de fauna. “Ciertamente hay un dilema, se promociona todo lo religioso
y algunas veces solo lo religioso”, me comenta, “yo veo que se
invierte en demasía en este capítulo y los responsables de su mantenimiento lo
dejan envejecer rápidamente”; como ejemplo me habla de la reposición de
cubiertas de iglesias y la falta de mantenimiento del mismo por párrocos y
parroquianos, “a veces algo tan sencillo como sustituir unas tejas”,
añade.

Ganado vacuno en Piedra Jueves; a la derecha pueden verse los restos de uno de los miliarios modernos instalados por la Administración regional

Pero
falta también la divulgación, la edición de pequeñas guías, “imagínate un
pequeño libro de osos, de flores, de pájaros, de La vía de La Mesa, de las
brañas, etc. para que la gente lea o simplemente consulte en hoteles, casas de
aldea, apartamentos, disfrutando de los días de nieve o lluvia”, recalca
Jorge, como también, “la escasez o simple ausencia de visitas guiadas a
este tipo de patrimonio”.

¿Puede haber un futuro para todo este conjunto
patrimonial?

Lanzo mi
pregunta preferida sobre el Patrimonio Cultural que encierra el Parque Natural
de Somiedo, a Jorge Camino Mayor, aunque, a lo largo de nuestra conversación y
otras muchas anteriores, ya conozco parte de las respuestas. Toma como ejemplo
las brañas para contestar a mi pregunta; “mira, Somiedo es una gran braña,
pero faltan estudios de conjunto de estos sistemas de explotación territorial,
planteado desde el punto de vista antropológico, histórico, arquitectónico,
viario, natural, etc. que permitan entender todo el concepto”.

El Muro, muralla y foso

“Si
nos fijamos en las cabanas de teito, como todo el mundo sabe y aprecia, están
en un franco abandono, pero no se puede abordar la conservación de todas”,
añade mi interlocutor, para proponer algo que probablemente esté en la mente de
mucha gente preocupada, pero que nadie se atreve a expresar con la claridad con
que lo hace Jorge: “evidentemente hay que musealizar varios conjuntos muy
representativos, como ejemplo La Pornacal y Mumián, y hay que poner otras en
uso para que se puedan conservar; hay ejemplos en muchos países, cabañas
transformadas en alojamientos temporales, con su exterior intacto, pero con un
interior cómodo que permita al visitante disfrutar del lugar sin gran
suntuosidad, pero con las mínimas necesidades cubiertas, camastro, baño, agua corriente,
luz, chimenea, cocina, etc.”.

Para
abordar esta transformación, Jorge opina que será necesario establecer unos
patrones básicos de rehabilitación, modo de conservación y normas de uso;
“porque si no estos elementos etnográficos desaparecerán para siempre y la
Administración nunca podría intervenir en todas las cabanas y casas
teitadas”, añade.

El Xuegu la Bola desde El Michu; al fondo, difuminada, Peña Ubiña la Grande

“En
realidad”, me dice, “hace falta un gran inventario de recursos
patrimoniales, a la vez que es necesario, vuelvo a insistir, tener un buen plan
de investigación”. Sin embargo, Jorge Camino, hombre con la cabeza sobre
los hombros y los pies en el suelo, bregado en miles de batallas
administrativas, añade casi como epílogo, “¡siempre estamos soñando!, el
futuro llega tarde, nosotros ya estamos maduros, en retirada, se podrán hacer
cosas, pero muy lentamente y siempre por impulsos externos, no hay materia
prima, hay una gran regresión intelectual en todos estos años”.

Para
finalizar, Jorge Camino Mayor me comenta con nostalgia lo que ocurría en
Asturias en los años 80, en donde había una Universidad potente y a su vez se
constituía una Administración autonómica planificadora. “Se ha perdido el
sentido de la proporcionalidad, todo son floriloquios, se ha perdido la escala
de las inversiones, se gasta en tonterías y se olvida lo verdaderamente
importante”. Como ejemplos, mi contertulio me habla del “teito”
que adorna una glorieta en Oviedo y del dolmen más casa castreña de la entrada
a Los Oscos.

Cabana de teito y corro, en la braña de La Mesa

Jorge y
yo hablamos también de otras muchas cuestiones, como por ejemplo la importancia
que hubiera podido tener el clima, claramente más cálido en época romana hasta
los siglos V o VI, en el abandono de la vía de La Mesa en beneficio de la vía
Escrita que discurre por el fondo del valle. De la datación medieval del Muro a
partir de una semilla, redonda y pequeña, encontrada en un paleosuelo, de
tramos de la vía extrasomedanos arrasados por carreteras, y de un largo
etcétera, que el lector podrá consultar en el libro que Jorge Camino Mayor
pondrá a disposición de los lectores, en un breve plazo, en las librerías de
toda España.

FUENTE: Víctor M. Vázquez. Miembro Numerario Permanente Del Real Instituto De Estudios Asturianos

Un parque de todos y para todos

Víctor M. Vázquez

Mejorar la estética de los cierres de
fincas y fomentar los hábitos de limpieza entre los visitantes, retos del
espacio natural

Las llamadas Casas de Veigas son uno de los elementos que conforman el
Ecomuseo de Somiedo y en esta sede del mismo, un atardecer soleado, me reúno
con María Teresa Lana Díaz, Marité, (Valle de Lago, 1962), que es la
responsable del propio Ecomuseo y de la Biblioteca Pública Municipal; hablamos
de estos 30 años del Parque Natural somedano.

Como muchos de los jóvenes del concejo que querían estudiar el BUP, tuvo
que irse a Oviedo y allí, en el internado de las monjas de la Inmaculada,
finalizó este período, para a continuación ingresar en la Escuela de Magisterio
hasta terminar sus estudios; tiempo en el que convivió con sus dos hermanos en
el piso que sus padres habían adquirido para reunir a los hijos.

Marité Lana, en una imagen reciente

Marité recuerda, con emoción y mucho cariño, a su padre, Aurelio Lana
Feito, tristemente fallecido en 2013, uno de los somedanos más queridos por
cuantas personas de bien llegaban al barrio alto de Valle de Lago, L’Auteiro, y
en la Taberna homónima entraban a comer, o simplemente tomar algún refresco o
un tentempié. La amena, documentada, culta y sabia conversación de
“Aurelio el de L’Auteiro”, persona que destilaba bondad por todos los
poros de su piel, nunca podrá ser reemplazada. Junto a él, su mujer
“Piro” Díaz Rodríguez, magnífica anfitriona y excelente cocinera,
complementaban aquel negocio familiar, referencia, como he dicho, de tantas y
tantas visitas a uno de los lugares más frecuentados del Parque Natural de
Somiedo.

Los veranos eran el momento de retornar a casa y allí, en la taberna
L’Auteiro, Marité Lana ayudaba a sus padres, tanto en este negocio como en el
apoyo en las labores del campo. En 1992 obtuvo una plaza en la escuela taller
de Somiedo, en la que impartía clases para la obtención del graduado escolar, o
simplemente como complemento formativo a las actividades laborales de los
alumnos. Allí permaneció hasta 1996, año en que no consiguió renovar, y en 1997
se incorporó a sus cometidos actuales.

Aurelio Lana, Pedro de Silva y Javier Solana, junto a otros conocidos somedanos, en agosto de 1995, en L´Auteiro

La taberna abrió sus puertas en 1981 y se convirtió en un espacio social de
conversación; el portalón, la barra, el comedor, recibían a cuantos visitantes
pasaban hacia el Lago del Valle y a los vecinos que se acercaban por allí. Los
campamentos itinerantes que organizaba la Agencia de Servicios a la Juventud
del Principado de Asturias, acampaban en las cercanías de L’Auteiro, y Marité
recuerda entre risas a “Milio el del Nido”, cocinero, y al médico
Javier González, director, tomando algún vino o chupito de licor de orujo,
mientras que los jóvenes campistas consumían toda la reserva de “Phoskitos”;
eran las llamadas “Rutas Vaqueiras”, que cosecharon grandes éxitos de
participación en aquellos ya lejanos ochenta.

Llega la declaración del Parque Natural. Mi
contertulia recuerda los tiempos previos a aquel junio de 1988, cuando
aparecieron por El Valle los investigadores del INDUROT y otras gentes de la
Universidad; “ante el desconocimiento se anteponía la ilusión”, me
dice. Su padre, Aurelio, siempre daba valor a la naturaleza y pensaba que los
somedanos deberían ser los primeros en algo, menciona Marité. “Éramos la
tierra de los osos, pero la gente no sabía dónde estábamos”, me comenta, a
la vez que afirma que “Somiedo estaba más aislado que otros concejos del
Occidente”.

“Poco a poco llegaba más gente por aquí, la escuela taller atrajo a
muchas decenas de alumnos, allí se formó gente que sigue trabajando en la
construcción, en el sector turístico, en etnografía, etc.”, continúa
exponiendo mi interlocutora, que a su vez me comenta su valoración más que
positiva de estos 30 años de Parque Natural, en los que se han logrado
objetivos como la conservación de especies, con el oso pardo como emblema, con
una recuperación muy importante, que si bien se dio también en otros lugares
próximos. “No cabe duda que Somiedo ha jugado un papel importante en los
planes de recuperación de esta especie”, añade.

Casa ‘teitada’ en Veigas perteneciente al Ecomuseo de Somiedo

“También es cierto”, continúa hablando Marité, “que no se ha
logrado lo mismo con el urogallo, al igual que no se ha logrado tampoco en el
resto de Asturias, y es una pena, pero se ve que es una especie mucho más
problemática en cuanto a conservación y que los factores que influyen en su
declive son muchos y difíciles de atajar”.

Comentamos también las inversiones realizadas en estos últimos 30 años ya
sea en carreteras, saneamiento, depuradoras, etc., “Ahora es necesario seguir
con inversiones en tecnología, coberturas de internet, telefonía móvil, para
estar al nivel de las ciudades, puesto que son herramientas de trabajo y de
formación a todos los niveles, no sólo en la administración o el turismo,
también los ganaderos pueden, -y algunos ya lo hacen-, utilizar cámaras en las
cuadras para controlar desde el móvil o el ordenador el estado del
ganado”, continúa la responsable del Ecomuseo.

Rebaño de ovejas merinas, raza autóctona desgraciadamente desaparecida de Asturias

Para ilustrar la importancia de nuestro primer Parque Natural, Marité Lana
me habla del flujo de grupos de visitantes que han venido a Somiedo para
conocer la realidad de la declaración de la figura de protección, pues ellos se
encuentran en esa tesitura. “La impresión que se llevan es que aquí la
gente asume el Parque, y que este es un motor de desarrollo a la vez que un
modelo de conservación, y que las dos cosas son compatibles. Ciertamente,
buscando siempre el encuentro entre distintas posturas, posturas enfrentadas,
pero con consenso”, afirma.

Educación ambiental, estética, observación de fauna, carreras, mejoras de
comunicaciones y patrimonio etnográfico.
 Ante la pregunta de ¿a qué
retos se enfrentan los somedanos para afrontar un futuro de bienestar?, Marité
Lana me comenta múltiples ideas que surgen de la mujer reflexiva que es y aflora
en la conversación el gran cariño con que habla de su tierra natal. En primer
lugar habla de la necesaria educación de las personas que visitan Somiedo y
hacen rutas de montaña, pero a la vez dejan señales de su paso en forma de
toallitas, pañuelos de papel, cigarrillos, envases y envoltorios. “Este
año hicimos dos actividades convocadas por asociaciones locales, en las que la
gente se implicó con entusiasmo.; limpiamos de basura dos de los recorridos más
concurridos del Parque. Son pequeños gestos, pero que significan mucho”,
concluye.

“Por otro lado la estética también debería estar presente” añade
Marité refiriéndose a los innumerables somieres utilizados como cierres de
fincas, de huertos o de corrales. Esta cuestión también la hace extensiva a los
indicadores de negocios, hospedajes y bares; “deberíamos de ser capaces de
unificar este tipo de señales”, afirma mi contertulia a la vez que incluye
en este apartado la necesaria retirada de los cientos de carteles anunciadores
de fiestas locales y otros eventos. “Los colectivos de la sociedad civil
creo que debemos implicarnos en la conservación y respeto por nuestro
entorno”, señala como colofón de esta reflexión.

Entorno de Santa María del Puerto, con La Penouta al fondo

Para la responsable del Ecomuseo somedano, uno de los grandes retos es el
de regular cuanto antes el turismo de observación de fauna. “Es un hecho
que se está dando, y que es a la vez un derecho y una oportunidad” me
comenta, para añadir “oportunidad para nuevos puestos de trabajo, y
oportunidad como educación ambiental y de respeto a la naturaleza, pero que
debe hacerse con control y respeto, siempre teniendo muy presente que lo
primero que hay que tener en cuenta es la conservación de la especie,
cualquiera que esta sea”. En la conversación, Marité añade que cree que la
mayoría de la gente que practica este tipo de turismo es respetuosa con las
especies y con el medio; pero que hay que prevenir posibles efectos
secundarios, no interfiriendo en el desarrollo de las actividades cotidianas de
los vecinos de los pueblos.

“A los visitantes hay que darles información sobre cómo actuar en caso
de encontrarse con alguna especie de fauna salvaje, es importante saber lo que
no se puede hacer y lo que sí”, sigue comentando mi interlocutora que
añade: “A veces cuando la gente pregunta, ¿pero aquí hay osos?, ¿están por
ahí fuera?, al oír la respuesta manifiestan que tienen miedo, que les asusta
hacer una ruta, por si aparece algún ejemplar. Por eso es importante informar,
educar; como también lo es la necesidad de que las administraciones controlen
el uso de imágenes y la difusión de información que pudiera ser perjudicial
para la conservación”.

En temas como las nuevas actividades deportivas en montaña que desde hace
algunos años han llegado a Somiedo, como son carreras tanto pedestres como en
bicicleta, mi interlocutora también tiene su personal visión, aunque
ciertamente se asusta cuando le comento, exagerando un poco, que en realidad no
hay límite legal para las mismas. Lo primero que me dice, es que los
instrumentos de gestión del Parque Natural han de recoger estas regulaciones, a
la vez que me habla del gran acierto que tuvo la aprobación del primer Plan de
Uso y Gestión tomando decisiones muy acertadas en cuanto a establecimientos
hoteleros, campings, restricción de zonas, etc., que conformaron un modelo de
desarrollo exitoso. “Las carreras de montaña”, me dice Marité,
“tienen sus defensores y sus detractores, supongo que como todo. Lo
importante es buscar el equilibrio. No creo que los que corran quieran acabar
con la biodiversidad ni con ninguna especie. Pero si el problema es la
cantidad, pues que se hagan estudios de impacto y se actúe en consecuencia. El
Desafío Somiedo, es la que más gente mueve y yo vería bien volver a los 300
participantes por categoría o menos, 250. En cuanto al recorrido, no pasa por
ninguna zona restringida, no pasa por ninguna zona por la que no podamos ir
cualquiera en un día de excursión. Que son muchos, pues que los responsables de
la gestión digan cuál sería la cantidad asumible”.

Aurelio Lana Díaz y ‘Piro’ Díaz Rodríguez, en la Taberna L´Auteiro

“Yo las comparo con otra actividad, la caza. Yo no la practico, ni en
mi familia hay costumbre, ni la hubo. Pero respeto que sea una actividad que se
lleve a cabo en un Parque Natural, doy por supuesto que se hace bajo los
criterios de conservación y respeto a las especies protegidas. Sé que se
suspenden cacerías cuando se detecta presencia de osos en la zona, es decir, se
establecen cauces, normas, protocolos, para que esta actividad sea compatible
con la conservación y de hecho los cazadores son un colectivo aliado en este
cometido. Creo que así debería ser con otras actividades que surgen. Es
importante que los distintos IGIs contemplen estas actividades y las
regulen”, reflexiona Marité en esta larga y agradable conversación.

“Ciertamente, los somedanos estamos orgullosos de que nuestro concejo
sea Parque Natural y Reserva de la Biosfera, sabemos lo que significa
conservar, proteger, y que eso sea compatible con el desarrollo económico, con
oportunidades de empleo. Cuando reclamamos una mejora en una carretera no
significa que queramos arrasar con todo lo que hay, no. Es posible mejorar las
carreteras, no para llegar más rápido a ningún lado, si no para circular más
seguros, y a la vez respetar todo lo posible la riqueza en flora y fauna que
pudiera verse afectada. Si nuestras casas no son como hace cien años, nuestros
modos de comunicarnos tampoco, nuestra ropa tampoco, ni nuestros medios de
transporte, ¿por qué ha de serlo nuestra carretera? No olvidemos que aquí
vivimos gente”, es la opinión literal que Marité me transmite como
aportación a la polémica, que desde hace varios años se ha desatado, con
respecto a los diferentes proyectos de acondicionamiento de la carretera
autonómica que atraviesa el concejo de norte a sur y a los impactos que podría
producir sobre ecosistemas únicos en Asturias.

Uno de los lagos de Saliencia, el de la Cueva o de la Mina

Evidentemente, también comento con la responsable del Ecomuseo somedano,
sobre el estado de conservación de los elementos etnográficos que atesora el
concejo, tema que conoce perfectamente y que con seguridad está entre sus
preocupaciones más inaplazables “de la gran riqueza etnográfica existente
deriva el problema” me comenta. “A finales de los 80 había en pie 375
“cabanas de teito”, y entre 2003 y 2005 se censaron 275. Este
descenso, debido a la falta de uso y al cambio de la actividad ganadera se
ralentizó gracias a las ayudas al “teitado” que otorgaba el
Principado, estas se retomaron hace poco, pero con escasos fondos. Es difícil
encontrar la fórmula para conservarlas. Son propiedades privadas. Tal vez una
de las formas de mantenerlas sea a través de los programas de Custodia del
Territorio que auspicia la Unión Europea”, me dice Marité. “Pero
también están hórreos, molinos, fuentes, ol.leras, la lengua, costumbres,
etc.”, añade mi contertulia ante este tema que daría para hablar horas y
horas.

Como colofón, y dejando en el tintero multitud de temas tratados, María
Teresa Lana me comenta respecto a estos 30 años del Parque Natural, que
“sin duda el balance es positivo, sin por ello no dejar de reconocer que
se cometieron y se cometerán errores. Es justo el reconocimiento a los que
idearon la figura de protección del Parque Natural, a los que hicieron el
estudio previo a la declaración y a los que redactaron el primer PRUG, casi
nada más declarar el Parque, pues eso ayudó mucho a despejar dudas y a ordenar
actividades, como el turismo, que crecieron a raíz de la propia declaración. Y
asímismo, es justo el reconocimiento a los que vinieron después y a los que
están ahora, tanto dirigentes como habitantes, visitantes, etc. ¡El parque no
es de nadie y a la vez es de todos!

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ

La comparación con otras zonas rurales: faltan debates críticos

Víctor M. Vázquez

La comparación con otras zonas
rurales: faltan debates críticos

Seguramente entre las palabras
preferidas de Manuel Galán González-Pardo (Avilés, 1973), se encuentren
infancia, educación y cooperación, o al menos yo he sacado esa conclusión, tras
una agradable reunión matutina, degustando sendos cafés y disfrutando del sol,
en la galería baja del Palacio de Flórez Estrada, en Pola de Somiedo. Este
economista, formado en la Universidad de Oviedo, posee un gran bagaje como
cooperante de Médicos del Mundo, en cuya sede madrileña trabajó previamente.
Perú, Honduras, los campamentos saharauis, Kosovo y Tanzania fueron algunos
lugares en los que Manu, que así le llaman sus amigos, participó en proyectos
de cooperación al desarrollo.

La Pola de Somiedo, al pie de Peña Vera

En este último país, en un pueblo
llamado Karatu, en el año 2006, colaboró en la fundación de una ONG local que
lucha por los derechos de menores y jóvenes que viven en la calle y que se
encuentran en grave riesgo de exclusión social; se trata de “Mwema
Children”. Con posterioridad, en 2009, ya en España, participó en la
creación de la asociación” Matumaini”, que preside, y que tiene como
objetivo principal la colaboración con la ONG tanzana, Bondad en swahili,
prestándole asistencia técnica, humana y financiera. El mismo Manu acude
anualmente a esa región, próxima a los grandes Parques Nacionales tanzanos,
pues Karatu es la puerta de entrada al mítico Ngnorongoro, tan conocido por los
telespectadores del mundo entero, por los documentales sobre la fauna que
habita allí.

“Matumaini”, también
swahili, significa esperanza, me aclara Manu, y ahora, desde que se ha
instalado en Somiedo, hace ya unos 7 años, para regentar el negocio familiar de
hostelería, esta organización desarrolla también acciones entre los escolares
locales y los tanzanos.

Retrato de don Álvaro Flórez Estrada de autor desconocido

Descendiente por vía materna de don
Álvaro Flórez Estrada y con un abuelo paterno médico rural en el Somiedo de los
años 50 a 70 pasados, Manuel Galán retornó a tierras somedanas y se integró en
la vida social y cultural del concejo inmediatamente. Presidente durante seis
años de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del colegio público
que lleva el nombre de su antepasado más famoso, se puso al frente de algunos
proyectos habían ido quedando apartados u olvidados.

La necesidad de un análisis DAFO.
Como buen economista que es, Manu Galán, cree que no se puede vivir eternamente
en la autocomplacencia; para empezar, me habla de la necesidad de reunir a los
diferentes actores y realizar un sencillo análisis DAFO (Debilidades, Amenazas,
Fortalezas y Oportunidades) sobre el devenir y el porvenir del Parque Natural.
“Precisamente en los actos para la conmemoración de este 30
aniversario”, comenta, “creo que faltan muchos actores”.
“Es necesario abrir debates críticos sobre lo que nos afecta”,
apostilla.

Manuel Galán, en una imagen reciente

Asegura que su mayor sorpresa al
venir a vivir a Somiedo, fue la falta de participación de los distintos grupos
de la sociedad, tanto en las políticas municipales como en los espacios de
ocio. “Imaginaba que me encontraría con comunidades más activas”,
añade. Él ve mucho más interés por parte de la gente de fuera que por la
población local; piensa también que es muy difícil juntar a la gente del concejo,
pues opina que los espacios de participación se los ha apropiado la
Administración.

Comparando el concejo somedano con el
mundo rural africano, Manu opina que aquí hay una gran desafección y falta de
estructura social, frente a lo que ocurre en las comunidades africanas que él
conoce bien. “Es preciso abrir debates críticos sobre lo que nos
afecta”, afirma. En este sentido, me comenta que “Matumaini”
organizó, en marzo de este año, una charla sobre violencia de género en el
medio rural, en la que participó la doctora en Sociología Mª Ángeles Martínez
García, autora de un estudio realizado en Asturias y publicado por el
Ministerio de Agricultura.

Palacio de Álvaro Flórez Estrada en Pola de Somiedo.

“Para esta conmemoración del 30
aniversario se han organizado muchos actos, pero ¿qué va a pasar en
2019?”, reflexiona en voz alta mi contertulio. Se contesta a sí mismo que
existe un desinterés generalizado en muchos frentes, “tenemos una inmensa
necesidad de analizar lo que ocurre con nuestro patrimonio y los oficios
tradicionales antes de que sea tarde. Compartir debates para encontrar
soluciones amplias y consensuadas”, añade. En Manu Galán yo he visto un
hombre inmensamente dialogante y tremendamente preocupado por la falta de
proyectos sostenidos en el tiempo y arraigados al territorio. Una de las
cuestiones que más le preocupa es la de no haber aprovechado este 30
aniversario para alinearse con los municipios en favor de la acogida de
personas refugiadas, “hay muchas casas vacías y seguramente podríamos
haber hecho algo parecido a lo que han hecho otros municipios de España, y qué
buena oportunidad hubiera sido para celebrar un aniversario tan
significativo”.

La Educación como compromiso social.
Manuel Galán enlaza un tema con otro sin que yo necesite apenas preguntar nada;
por su boca desborda un caudal de ideas siempre positivas y sin reproche alguno
hacia nadie. Vuelve a hablarme de su ONG “Matumaini” y su contraparte
tanzana “Mwena” en la que trabajan 13 personas y acogen más de 100
niños. Desde “Matumaini”, dice, “promovemos modelos de educación
creativos, donde niños y niñas están en el centro, con actividades en el aula y
fuera de ella, que tocan la educación en valores, abriendo ventanas a otros
mundos mediante exposiciones, charlas y talleres que favorezcan una mirada
crítica de nuestro entorno”. “Además”, añade,” damos a
conocer realidades africanas diversas, a menudo con un punto de optimismo, que
eliminen estereotipos sobre el continente africano y traigan más noticias
positivas que nos hablan de talentos, creatividad y arte”.

Actuación del camerunés Boniface Ofogo en el anfiteatro del Centro de Interpretación del Parque de Somiedo, en la VII Edición del Festival de cuentacuentos y narración oral “Tibleus

Manu se siente orgulloso de su
participación en la rehabilitación del pequeño anfiteatro situado en la trasera
del Centro de Interpretación del Parque Natural en el que se celebra el único
Festival de Narración oral y Cuentacuentos de Asturias, una de las actividades
más reconocidas de las que organizan y que pretende acercar los relatos orales,
los cuentos, a las zonas rurales, cuna de muchas historias, pero donde
habitualmente no hay posibilidad de disfrutarlas.

Uno de los proyectos que desde
“Matumaini” colaboró a recuperar fue el de activar los compromisos
adquiridos con UNICEF tras la concesión del título de “Ciudad Amiga de la
Infancia”, por unos trabajos realizados desde la escuela, pues este
peligraba por la pasividad de las diferentes asociaciones que formaban el
Consejo. Consiguieron una prórroga de cuatro años (2014-2018) para reactivar
los compromisos y ahora las relaciones con el organismo internacional han
vuelto a ser fluidas y con permanencia en el tiempo.

Manu, dirigiéndose a padres y alumnos en el salón del Centro de Interpretación del Parque de Somiedo

Manu alaba la gran idea que supuso la
apertura de la ludoteca municipal, que acoge a niños de entre 18 meses y 11
años; a su vez me comenta la necesidad de hacer actividades con las familias.
Ellos mismos, cuando organizan sesiones de cine, se reúnen a merendar y a que
los niños jueguen; “es una forma de recrear las antiguas formas de
relación entre vecinos, en un momento en el que parece que cada uno va a lo
suyo”.

Respecto a la educación reglada, mi
interlocutor subraya que en Somiedo hay varios retos pendientes. “Uno es
completar la educación secundaria obligatoria y evitar desplazamientos diarios
de la comunidad estudiante a Grao y la emigración de las familias a zonas
urbanas que a menudo conlleva”, señala en primer lugar. Pero también añade
que otro de los retos es “conseguir atraer nuevas familias con nenos,
nuevas vecindades que se instalen en Somiedo atraídas por las bondades del
Parque Natural. Para ello, se requieren políticas que faciliten el tele-trabajo
e iniciativas sociales que favorezcan alquileres de bajo coste, así como
promover aquellos espacios comunitarios ya olvidados donde las familias
adquieran sentimiento de comunidad y pertenencia al territorio”.

Murales realizados por los alumnos del colegio público Álvaro Flórez Estrada. El de la izquierda está dedicado a la unión entre los niños de Karatu y de Somiedo, y el de la derecha, a los campos de refugiados por conflictos bélicos.

Manu Galán también me señala, como
aspecto positivo, que en los 6 años que lleva viviendo en Somiedo ha visto
emerger nuevos liderazgos, como el AMPA del colegio y el Consejo de Infancia y
Juventud, en los cuales ha participado activamente.

“Pero hay que hacer más
cosas”, comenta mi contertulio, como un esfuerzo en sanidad; la pediatra
solo viene un día al mes durante dos horas

Nuevas vecindades y proyectos de
futuro. Para Manuel Galán, gran parte de la hostelería somedana está sostenida
por personas que han venido de fuera a trabajar y considera un reto integrar
estas nuevas vecindades en la comunidad; “Matumaini” ya está pensando
en organizar un encuentro en el que compartir productos de los diferentes
países e iniciar poco a poco una convivencia que vaya integrando en Somiedo a
todas estas personas que han llegado a trabajar desde diversos lugares, sobre
todo desde Rumanía.

Taller de música organizado por “Matumaini” en el patio del colegio de Pola de Somiedo

Y hablando de hostelería, Manu piensa
que hay una acuciante falta de interés por el colectivo. “Cada cual
batalla por su cuenta”, comenta, “las asociaciones no funcionan lo
que desentona con el cada vez mayor tirón de Somiedo”. En su opinión,
“se necesitan nuevos liderazgos para refundar la vida asociativa
hostelera, generar iniciativas ilusionantes y tener una voz única ante la
Administración”.

“Hay mucha calidad en la
hostelería somedana, gran conocimiento del medio y una larga experiencia; son
los mejores mimbres para hacer una Asociación fuerte y coordinada, que trabaje
por el bien común, pero es necesario superar la falta de motivación e interés
por el movimiento asociativo”. “No podemos caer en manos de grandes
corporaciones hosteleras que nos colonicen, Somiedo perdería su esencia”,
añade.

Por si fuera poco el trabajo que
desarrolla Manuel Galán en Somiedo, hace un año, un grupo de descendientes de
don Álvaro Flórez Estrada fundó la asociación que lleva el nombre de este
ilustre personaje. Su objetivo fundamental es dar a conocer su vida y obra
mediante visitas guiadas a su casa natal, realización de jornadas de estudio y
toda una pléyade de actividades culturales que intentan paliar la ausencia que
se detecta en el concejo, exposiciones temporales, conciertos de jazz,
recitales de poesía, música de cantautores, teatro, música tradicional
asturiana y un largo etcétera. “Este año”, me dice Manu con cara de
satisfacción, “hemos tenido más de 2.000 personas participando en el
conjunto de nuestras acciones”. Cuando me despido de Manu Galán y de su
familia, este me comenta que se le olvidó decirme que sus hijos son inmensamente
felices aquí, en el cole, con sus amistades, el medio que les rodea, y que es
un regalo poder criarlos en este entorno disfrutando de una etapa de su edad
adulta en este rincón de Asturias.

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ | Miembro Numerario Permanente Del Real
Instituto De Estudios Asturianos

El reto de gestionar el éxito

Víctor M. Vázquez

“Nadie mejor que los somedanos para señalar el camino más adecuado a
seguir”, señala Nicanor Fernández, presidente de la Fundación Oso de
Asturias, que defiende la progresión espectacular del concejo: “En todas
las épocas del año recorrerlo es una maravilla”

La Nueva España

Hay quien piensa que Nicanor
Fernández Álvarez es uno de los asturianos más influyentes en lo que se refiere
a la actividad política, social y empresarial de la región. Pero lo que es
seguro es que es una de esas personas francamente reflexivas de las que se
suele decir que tiene una cabeza muy bien amueblada; personalmente puedo
refrendarlo, pues la vida me llevó hace muchos años a entablar una sincera
amistad con él, a conocerle creo que ciertamente bien e incluso a poder
trabajar bajo su estricta y exigente batuta, con un resultado que presumo
satisfactorio para ambos.

Las circunstancias laborales llevaron
a Nicanor Fernández a nacer en Laciana (León), su familia participó en la
fundación y dirección de la compañía minera Hullas de Coto Cortés, pero él se
considera un asturiano por los cuatro costados y, como otros muchos
lacianiegos, es de los que piensa que El Cornón no divide, sino que en realidad
une dos concejos asturianos, el de Villablino y el de Somiedo.

Central de La Malva antes de su última restauración

Si la vinculación con el primero de
estos territorios le viene de cuna, la relación afectiva y profesional con el
segundo, desde mediados de los 80 pasados, la explica refiriéndose a tres
presuntos culpables, Pedro de Silva, Aurelio Álvarez y un tal Víctor Vázquez,
que por cierto firma estas pequeñas crónicas semanales sobre el devenir y el
futuro del Parque Natural de Somiedo, 30 años después de su declaración.

En la vida laboral de Nicanor
Fernández destacan sobre manera el haber sido director de la Presidencia del
Principado de Asturias, posteriormente de la de Hidrocantábrico, director de la
Fundación EDP y empresario. Hoy, además, desde hace algo más de un año, ocupa
la presidencia de la Fundación Oso de Asturias (FOA).

Placa de homenaje a Narciso Hernández Vaquero, técnico ideólogo de la explotación de los lagos somedanos, en el interior de la central de La Malva

Somiedo como referente vital

Lo primero que destaca mi contertulio
al referirse al Parque Natural de Somiedo es una importante relación personal,
familiar y profesional con este territorio, del que procura que nada de lo que
allí sucede le resulte ajeno. Y si antes hacía referencia a las personas que
menciona como inductores de su “somiedofilia”, por su detallado
conocimiento del paisaje y del paisanaje, destaca que su vinculación a
Hidrocantábrico, hoy EDP, y desde hace más de un año por el nombramiento como
presidente de la Fundación Oso de Asturias, le ha servido para acrecentar más
esta querencia.

Conocedor de todos los entresijos que
conllevó la declaración del espacio protegido somedano, no en vano en aquellos
años Nicanor Fernández trabajaba, codo con codo y puerta con puerta, con el
Presidente Pedro de Silva, no duda en afirmar que “la evolución del Parque
Natural desde su constitución ha sido espectacular; hoy en día, pese a las
dificultades que siempre existen, los somedanos están orgullosos de
serlo”, para comentarme a continuación, que “este es un indicador que
puede resumirlo todo”.

Con la humildad del analista preclaro
que siempre ha sido, Nicanor Fernández no duda en anteponer su conocimiento de
la realidad somedana para manifestarme que “quizás por eso, a veces, me
atrevo a opinar sobre aquello que pienso es mejor para esa tierra, pero siempre
desde el respeto y la convicción de que, en general, nadie mejor que quien allí
vive para señalar el camino más adecuado a seguir”.

Chapa de identificación de uno de los vigilantes de Saltos de Agua de Somiedo.

Ciertamente, Nicanor tiene razón,
pero Somiedo ya no es sólo de sus habitantes, ni nunca lo ha sido, hay un gran
patrimonio colectivo que pervivió gracias a las aportaciones de muchas personas
anónimas o no tanto, y gracias a muchos esfuerzos se han alcanzado éxitos
impensables en 30 años de gestión, le digo, y yo veo claroscuros que pueden
distorsionar un futuro sostenible en el medio plazo.

“Mira, gestionar el éxito no es
más fácil que alcanzarlo”, me dice con contundencia; “evidentemente
Somiedo no puede crecer indefinidamente en número de visitantes, y de manera
muy especial durante los meses de verano -hay algún día o momentos bastante
incómodos-, sin poner en riesgo su propia esencia”, afirma Fernández para
hablarme de algo que viene comentando desde hace años cuando le preguntan cosas
parecidas.

Osa con dos esbardos. (La Voz de asturias)

Para él lo más importante es
“apostar por la calidad en todos los niveles, lograr que quienes visitan
nuestro primer parque natural ‘gasten más’, porque reciben más y mejores
servicios y profundizar en la desestacionalización”. A este respecto me
habla de su experiencia personal: “no hay época del año, lo sé muy bien,
en que recorrer Somiedo no sea una maravilla”.

Preservar el oso pardo y su hábitat, objetivo prioritario

Como continuación de su apuesta por
la calidad, Nicanor Fernández dice: “Unido a esto me preocupan mucho las
últimas expectativas, estimo que desmesuradas, en torno al avistamiento de
osos. Su hábitat es extremadamente sensible y cualquier interferencia en él más
allá de los usos locales tradicionales, puede acarrear consecuencias negativas
para consolidar la recuperación de esta especie, que incluso mucho más allá de
su importantísimo valor medioambiental, constituye una tarjeta de referencia
impagable”.

Público asistente a una visita a la central de La Malva

Mi contertulio no pierde el tiempo en
pausas y continúa su discurso con unas apreciaciones ciertamente interesantes,
y poco maduradas por quienes hablan últimamente de la bondad de los
avistamientos de osos en libertad. “Si un porcentaje muy alto de quienes
visitan Somiedo lo hace por que espera ‘ver’ osos, pueden suceder una de estas
dos cosas: No los observa y ello defrauda sus expectativas, o bien la presión
para lograrlo, más pronto que tarde, tendrá efectos indeseados sobre la
especie”.

“El objetivo”, añade
Fernández, “tiene que ser visitar las tierras en las que viven los osos,
pues ello es garantía más que suficiente de una experiencia extraordinaria. Si
además, de manera respetuosa, e incluso con un asesoramiento profesional, se
produce un avistamiento, ¡magnífico!”. Además, el presidente de la FOA
piensa que este va a ser uno de los temas cruciales en los próximos meses y
opina que debemos ser muy, muy responsables, con las medidas que se adopten al
respecto, e insiste que la primera “es no crear expectativas
desmedidas”.

¿Hacia dónde debería avanzar el parque de Somiedo?

Cuando lanzo esta pregunta a Nicanor
Fernández, responde con la rapidez que le caracteriza. “Con los recursos
naturales, el máximo respeto. Su preservación es el mayor activo de presente y
de futuro para los somedanos; y para ellos, y para quienes les visitan,
disponer de buenos servicios sociales, educativos, médicos y, totalmente
imprescindible, un acceso competitivo a las redes de sistemas de información y
comunicación. Es lo razonable para fijar población y desarrollar un sector
servicios de calidad”. También ve mi interlocutor la necesidad de que
algunas actividades de transformación agroalimentaria en pequeña y mediana escala,
tuvieran un papel más relevante.

Para Nicanor Fernández, otro tipo de
iniciativas tendrían difícil cabida en el Parque Natural de Somiedo, ya que no
es posible ni mucho menos deseable el “todo vale” sin poner en riesgo
su propia esencia.

Uno de los lagos de Saliencia, el de la Cueva o de la Mina

Para él y para otras muchas personas
a las que no nos une ninguna vinculación de tipo laboral con la producción
energética, la central de La Malva, con algo más de 100 años de existencia,
constituye el ejemplo de una actividad industrial muy integrada en el entorno,
y de todo punto respetuosa.

Ciertamente, la creación de aquella
empresa matriz, Saltos de Agua de Somiedo, germen de la que luego sería
Hidroeléctrica del Cantábrico, ha sido un factor determinante en el desarrollo
del concejo de Somiedo y aquella primera central, hoy en día un auténtico museo
vivo, pues sigue en producción, es una magnífica tarjeta de visita e incluso un
soporte económico muy significativo para los somedanos. Mientras hablamos de
este tema, Nicanor Fernández no duda en comentarme que “personalmente, en
la parte que corresponde a EDP, estoy muy orgulloso de formar parte de su
entrañable historia”.

“Dado que Somiedo está en el ADN
de la compañía, que ha sido y es un extraordinario vecino, contribuyendo desde
luego a la economía del concejo, pero también a la divulgación de sus valores a
través de publicaciones y otras iniciativas sociales y culturales relevantes
todos los años”, comenta Nicanor Fernández, “en los últimos meses,
con motivo de la celebración del 30 aniversario de la declaración del Parque
Natural, la Fundación EDP se ha convertido en el principal patrocinador de las
actividades que se están llevando a cabo”.

Tertulia 17 de Mieres en La Central de la Malva

“Buena prueba de que La Malva y
EDP no son sólo parte de una gran historia común, sino que constituyen una
clara apuesta de futuro”, apunta para finalizar esta agradable
conversación, mientras degustamos sendos cafés en su despacho.

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ (Miembro Numerario Permanente Del Real
Instituto De Estudios Asturianos)