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GASTRONOMÍA Y SOCIEDAD. (Ponencia íntegra de Luis Javier del Valle Vega). PREMIOS «SABER Y SABOR»

Luis Javier del Valle

Presidente tertuliano, premiados, resto de tertulianos, amigas y amigos, señoras y señores, muy buenas tardes.

Gracias Balo por tus palabras e introducción.

Permitirme que mis primeras palabras sean de agradecimiento y felicitación.

Agradecimiento a Tertulia 17 y en especial a su presidente Juanjo, por haber pensado en mi persona para impartir esta conferencia que sirve de preámbulo a la entrega de lo que creo es su máximo galardón, su Premio Gastronómico “Saber y Sabor” en su segunda edición.

Y de doble felicitación. A la propiedad del  restaurante galardonado, La Consistorial, los hermanos Permuy, Juan y José, que hago extensiva a todo su equipo. Pero no sólo de este establecimiento, sino también de los de otros de su propiedad, referencias gastronómicas y de restauración de la Villa.

Y a los tertulianos por implantar este premio, con el que entiendo reconocéis al restaurante que mejor sensación os dejo en vuestras visitas mensuales a los establecimientos después de estos u otros actos. A ello se suma su nombre, toda una filosofía

Mi más sincera enhorabuena a ambos.

La invitación cursada me ha hecho especial ilusión, ya que me permite intervenir en Mieres, dónde pase una mis mejores etapas profesionales hace ya más de dos décadas, manteniendo de ella grandes recuerdos y amistades, por lo que no me perdonaría desechar la misma. Por ello, también mi agradecimiento.

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, ALIMENTACIÓN, se define como     “la ingestión de alimentos para proveerse de sus necesidades alimenticias”.

Por su parte, GASTRONOMÍA, lo es como “la ciencia y arte que estudia la relación del ser humano con su alimentación y su medio ambiente o entorno”.

Sin embargo está última disciplina abarca muchos más campos y componentes, y por tanto más relaciones, como culturales, sociales y endógenos de los diferentes lugares, aunque si es cierto que tomando siempre como eje central la ingesta alimentaria.

Por ello, es perfectamente válida la afirmación de que la Gastronomía es una fuente de disfrute para los sentidos, pero además, es una fuente de cultura a través de la cual puedes conocer los usos y costumbre de una localidad, ciudad o región.

Por su parte una de las formas de definir a la  SOCIEDAD, es la de “Agrupación natural o pactada de personas, organizada para cooperar en la consecución de determinados fines”.

Partiendo de estas definiciones, voy a transmitirles la intrínseca relación, que para el que les habla, existe entre la Gastronomía y Sociedad, y el papel que en muchas ocasiones desempeñamos en ello las personas y entidades.

La importancia de la Gastronomía en el mundo, radica que al deleite gustativo que conlleva su ingesta es transmisora de la cultura, tradiciones, costumbres y estilos de vida de cada pueblo.

Importancia entendible, si partimos de la base que comer es una de nuestras necesidades fisiológicas más importantes, y que no se puede hablar de unas costumbres gastronómicas hasta que el ser humano dejo de ser nómada, se asentó y tuvo que pensar que elaborar cada día para comer.

A ello se suman otros aspectos, lo que ha permitido que la gastronomía siendo global, tenga importantes diferencias, sabiendo adaptarse las mismas a las condiciones del entorno o climáticas.

El paso del tiempo y los avances económicos han traído importantes cambios en el concepto alimentario y culinario.

Se ha pasado de considerar a la alimentación como base de supervivencia a ser una pieza fundamental del acerbo cultural e histórica de los pueblos. El estado de bienestar ha traído consigo, que salvo mínimas excepciones, nuestras necesidades alimenticias estén satisfechas, y ello permitido crear otras expectativas.

Quizá nada mejor que la afirmación de uno de nuestros grandes compatriotas, el médico e investigador colungués, Francisco Grande Covián, de que “El hombre primero quiso comer para sobrevivir, luego quiso comer bien e incorporó la gastronomía a su mundo cultural. Ahora, además, quiere comer salud”, para corroborarlo.

Antes de dar mi visión, o profundizar,  sobre la relación de la Sociedad con la Gastronomía, les voy a transmitir mi visión global de la gastronomía actual en nuestra querida Asturias, ya que en ella me voy a centrar en el resto de la intervención.

Parto de la base, que nuestro eslogan turístico de Paraíso Natural es totalmente extrapolable a la gastronomía. Ya que en muchos apartados somos auténticos privilegiados, aunque no siempre lo valoremos, como por desgracia otras muchas cosas en esta querida tierra.

Somos por nuestra ubicación geográfica y nuestra orografía una auténtica dispensa natural.

Dónde el mar, los ríos, la huerta y la montaña nos han suministrado generosamente sus frutos, para poder tener una variedad culinaria difícil de encontrar en otros territorios.

Ello nos ha permitido tener una gastronomía autóctona y variada, con unas raíces tradicionales muy presentes, dónde la peculiaridad de cada parte del pueblo o comarca marcaba las diferencias con sus vecinos.

Platos,  que eran el auténtico sustento alimenticio de las familias, se han convertido en reliquias gastronómicas, que han resistido el paso del tiempo sin apenas modificaciones.

Formas de elaboraciones basadas en los elementos que la rica naturaleza proporcionaba, se han convertido en auténticos valores que se han ido transmitiendo de generación en generación.

Imaginación para poder aprovechar mejor los escasos recursos que en ocasiones se tenían, han permitido tener opciones culinarias diferentes con pequeños retoques.

Esa cocina tradicional, cuya implantación sigue muy presente en las mesas y cartas de nuestras casas y restaurantes, nos ha posibilitado tener una base culinaria histórica fuerte y consolidada que nos ha permitido realizar una cómoda transición hacía los nuevos tiempos a dónde se dirige la cocina actual, dónde la evolución, la tradición y la innovación se dan la mano y conviven en perfecta armonía.

En este escenario en el Principado de Asturias somos, para mi sin duda, una referencia nacional e insisto, unos privilegiados.

Y de ello no sólo podemos dar fe muchos de los aquí hoy presentes, sino que también lo dan,  lo que  considero más importante, nuestros visitantes, que tienen a nuestra gastronomía, junto con el paisaje y paisanaje, en la terna de los motivos que les decantan elegirnos como su lugar de destino.

Bajo estas premisas, entenderán que es fácil ser un devoto de la gastronomía en nuestro Principado.

No me quiero profundizar más en este apartado, pero dicho este pequeño preámbulo, yo soy de los que creo que el binomio que nos atañe, GASTRONOMÍA Y SOCIEDAD, se remonta a tiempos tan pretéritos, que casi podemos hablar de los inicios de la humanidad.

Muestras de la intrínseca relación de celebraciones y acontecimientos sociales ligados a la gastronomía, se suceden a lo largo de los tiempos.

Todas las religiones, con lo que ello significa, tienen la ingesta alimentaria y por ende la gastronomía, muy presentes en todas sus ceremonias y conmemoraciones, de una manera más o menos directa, por ejemplo.

Es curioso que todas nuestras celebraciones más preciadas como personas, este presente la gastronomía como uno de sus elementos más importantes.

Sea religioso o civil, no conozco o al menos no me doy cuenta, de ninguna celebración que no sea así.

En nuestro caso, los que ya vamos para mayores, entiendo que en muchos de nuestros acontecimientos individuales y familiares, la gastronomía no sólo ha estado presente, sino que se puede decir que fue o es el eje de la misma.

Yo no recuerdo bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, bodas, aniversarios e incluso entierros, en el que en el festejo la comida y bebida, más o menos pudiente, no estuviese presente. Probablemente muchos de vosotros tampoco.

Otro tanto ocurre con nuestro entorno más cercano, como amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc. Nuestros encuentros perderían significado, y no serían lo mismo.

Y qué decir de otras festividades y efemérides, tales como Semana Santa o Navidades, por citar algunas, que históricamente tienen en la gastronomía su sustento.

Incluso en el entramado empresarial y económico. Siempre se dijo que de una mesa salen los mejores negocios. Y seguro que muchos de aquí presentes sabemos de qué hablamos.

Gran verdad la afirmación del empresario y  aristócrata escocés James Boswell, realizada hace tres siglos, de “que una buena comida lubrifica los negocios”

¿Y qué ocurre con las fiestas patronales de pueblos y ciudades?

Alguien conoce alguna en el que de manera directa o indirecta, la gastronomía no sólo no forme parte de ella, sino que no sea la protagonista.

Me podría cansar de decir casos.

Raro es la fiesta patronal que no termine con alguna gira o similar, en el que reunirse para comer sea lo que nos aglutine.

Vuestros Mártires de Cuna, o las de vuestros concejos limítrofes.  Lena con sus ferias y sus callos, o su fiesta del corderu; Morcín con los Nabos; Oviedo con la Ascensión, el Bollu o el Desarme, por  citar sólo algunos.

En las últimas décadas la gastronomía se ha convertido en un acontecimiento social y económico, dónde ferias, jornadas, concursos, prensa especializada, críticos y campañas publicitarias intentan captar nuestra atención.

Forma parte imprescindible de la oferta turística, siendo Asturias una de las pioneras a nivel empresarial, en organizar jornadas gastronómicas en localidades y concejos de exaltación a los sus productos o elaboraciones diferenciales.

Si algo puede definir a la gastronomía, y por ende su disfrute, es que REQUIERE COMPAÑÍA.

Una de mis frases preferidas, fue dicha hace casi veintidós siglos y se le atribuye al político y escritor latino Cicerón (106-43 a.C) dice “El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación». Seguro que algunos de los presentes también la podéis hacer vuestra.

He dejado para la parte final, referencias claras a la sociedad civil, y a su papel en la defensa de la gastronomía o de algún producto en particular, de cada zona

Partiendo del reconocimiento a nuestros productos, productores y artesanos, cocineros y resto de profesionales que con su trabajo han llevado a las más altas cotas a la gastronomía española en general, y a la asturiana en particular, es justo también reconocer la labor de las múltiples entidades y organizaciones creadas en torno a la gastronomía.

Nuestra sociedad es lo suficientemente activa para poder organizarse en Cofradías gastronómicas, peñas o círculos de amigos que ponen en valor esos elementos diferenciadores.

No voy a entrar a discernir sobre las diferencias entre asociaciones o sociedades culturales y gastronómicas, o sólo gastronómicas, de peñas gastronómicas o de otras figuras similares.

Permitirme, por serme más cercanas, me centre en las Cofradías Gastronómicas, y más en concreto de las asturianas.

Antes mencionaba que la gastronomía está anclada en los albores de los tiempos, y aquí pueden tener el mejor de los ejemplos.

Los orígenes de las Cofradías están intrínsecamente ligados a los orígenes de los gremios profesionales, y por ello a la Edad Media.

La primera datación de estos, es de 1248. Fecha de creación de la Chaine des Rotisseurs –cadena de asadores- fundada en Paris, a raíz de la orden del rey Luis IX de crearse gremios profesionales, siendo creado entre ellos el de los asadores de gansos y otras aves muy apreciadas en la época.

La función de estos gremios era mejorar los conocimientos técnicos de todos sus miembros, desde los aprendices hasta los maestros y comerciantes.

Este Gremio, cultivo y desarrollo el arte culinario durante más de cuatro siglo, hasta que fue disuelto durante la revolución francesa de 1793.

Siglo y medio después, un grupo de restauradores y periodistas franceses, en base a ese histórico gremio, fundaron en Paris una asociación con el nombre de Confrerie de la Chaine de Rotisseurs.

La misma, no sólo existe a fecha actual, sino que está presente en más de 80 países de todo el mundo, superando los 25.000 miembros asociados, agrupando a profesionales de la hostelería y de la restauración, pero también a otras personas que comparten el interés común por la gastronomía.

Entre esos países se encuentra España, dónde la Cofradía tiene varios embajadores por diferentes Comunidades, entre ellas Asturias.

Otros historiadores van más allá, y ubican su nacimiento tras la pax romana, allá por el siglo VI de nuestra era.

Y en España, alguno se remonta al año 1586, con la creación de la Cofradía de San Sebastián, en Lerida, tras un brote epidémico. Cofradía, que aún a fecha actual celebra una fiesta gastronómica cada mitad de enero.

Hecho estas menciones históricas, sin entrar en que son creíbles o no y si están relacionadas o no. Las Cofradías son, o somos permitirme incluirme, la VOZ SOCIAL de la gastronomía.

El baluarte que encuentran muchos productos para evitar su desaparición.

Las que fomentan, divulgan, promocionan, desarrollan y difunden recursos agroalimentarios.

Las que conservan creaciones artesanas inspiradas en la tradición y en la historia.

Las que ensalzan sus extraordinarias cualidades, animando al consumo, destacando sus peculiaridades y caracteres diferenciadores.

Las que defienden los productos agroalimentarios de sus localidades y las que salvaguardan las raíces de la cocina tradicional

Son fuente de conocimiento de las elaboraciones artesanales.

De recetas y fórmulas culinarias ancestrales.

De las costumbres de las localidades, comarcas y regiones dónde se ubican, manteniendo el proteccionismo de los valores de los pueblos, perseverando y valorizando lo variopinto de las diferentes regiones españolas, en dónde la gastronomía ha formado un carácter diferenciador en cada una de ellas.

Son asociaciones sin ánimo de lucro, formadas por personas que desinteresadamente,  con su pecunia, gran derroche de entusiasmo  y fomentando auténticos vínculos de amistad, defienden y promocionan los productos, cocina o elemento de unión que ha motivado su creación, a lo largo y ancho de las geografía regional, nacional e internacional.

Cada una de ellas celebrán de forma periódica los denominados Grandes Capítulos, su gran fiesta.

En ellas se nombran a los nuevos miembros, a otros de honor –en muchas ocasiones famosos que sirven de reclamo y difusión de los actos-, se realizan hermanamientos, concursos gastronómicos u otras actividades, todo ello con presencia de autoridades, invitados y cofrades de las diferentes Cofradías asistentes.

Es su gran fiesta, coincidente o complementaria a la de la localidad o ciudad en dónde se realiza.

Sus desfiles cívicos llenan las calles de armonía y colorido con sus llamativos pendones, uniformes y atributos, beneficiándose las localidades de su labor para promocionarse y darse a conocer entre los cofrades foráneos y acompañantes que acuden a la llamada de los anfitriones.

Sin embargo su funcionamiento y las actividades que desarrollan son para una gran mayoría totalmente desconocido.

Algunos pueden caer en la tentación de afirmar que están de moda –y puede que sea verdad- y que sólo nos juntamos para comer, que también, pero el mundo de las Cofradías y Asociaciones similares –entre ellas nuestros anfitriones- es un perfecto ejemplo de lo que hoy he venido a hablarles, de la GASTRONOMÍA y  SOCIEDAD.

España se disputa con Francia, al igual que en tantos apartados de la gastronomía, el liderazgo europeo y mundial en número de Cofradías existentes, superando en ambos países los dos centenares.

Aunque es Portugal, con cerca de setenta,  en el ratio número por extensión territorial, el país con mayor número de ellas.

Existiendo un buen número de ellas, en otros países europeos, especialmente en los mediterráneos.

Existiendo una Confederación europea que aglutina a muchas de ellas.

Posiblemente alguno de los presentes se sorprenda ahora al oírme decir que solamente en el Principado de Asturias somos ya 19 Cofradías constituidas y legalizadas.

Algunas con más de tres décadas largas de existencias, siendo la primera en constituirse en 1984  y la última de momento, se presentará el próximo mes de marzo.

El que les habla lleva veinticinco años como cofrade, casi media vida.

Por productos o actividades, tres hemos nacido en torno a los quesos.

Con sede en Oviedo, la de Amigos de los Quesos del Principado de Asturias, primera en constituirse y el Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos. Y en Cangas de Onís, la de Amigos del quesu Gamoneu.

Otras tres tienen bebidas como referencia.

Dos de promoción y defensa de nuestras bebidas con Denominación de Origen Protegida, la del Vino de Cangas del Narcea y la de los Siceratores de Nava y otra genérica, la del Vino de Avilés.

Dos nacen en torno a un embutido. La Orden de los Caballeros del Sabadiego, en Noreña y la del Chosco, en Tineo.

En Gijón su única Cofradía nace en defensa del Oriciu, el exquisito equinodermo que solamente se consume en España en el Principado, y en mínimas proporciones y de forma puntual en Galicia, Cádiz, Ceuta y Gerona.

Tres tienen su base en elaboraciones culinarias tradicionales.  

Son las de Amigos de los Nabos de La Foz de Morcín, con el “pote de nabos”. Y las de Amigos de les Fabes, en Villaviciosa y la del Arroz con Leche, en Cabranes.

En Oviedo, la del Desarme tiene su germen en el emblemático menú y fiesta, datada en 1836, que celebramos los carbayones, y ahora una gran parte de asturianos, cada 19 de octubre.

En defensa de la cocina marinera tradicional, la cultura de la mar y sus gentes, se creó en Salinas, la Cofradía de la Buena Mesa de la Mar, la segunda en hacerlo en 1986.

Otras dos no defienden ningún producto o plato concreto, sino a la gastronomía asturiana en general. Son las de Doña Gontrodo de Oviedo, única en España constituida únicamente por mujeres y una de las tres existentes con esa connotación en Europa. Y

la de los Gastrónomos del Yumay, de Avilés.

Cerca de aquí, en Argame (Morcín), tiene su sede la del Gochu Asturcelta, que en la actualidad languidece en espera de mejores tiempos.

Finalmente en Avilés tiene su sede una de las más atípicas de España, la del Colesterol Bueno HDL. Única que no defiende producto o elaboración gastronómica, sino que nace con el objetivo de fomentar los buenos hábitos alimenticios.

A todas ellas, se sumará el próximo mes de marzo la recién creada del Tortu de Maíz, con sede en Oviedo. 

Otras se fueron quedando por el camino a lo largo de estos años.

Unas con vida efímera, como la primigenia de la Sidra, con sede en Gijón.

O la del Cachopo, con sede en Avilés.

Pero otras con una activa vida cultural, como la del Curadillo, de Cudillero, que llego a publicar cuatro libros en la última década del siglo pasado.

Existiendo asimismo una Federación Asturiana a la que pertenecemos prácticamente todas.

Nuestro papel ha sido reconocido por el Gobierno del Principado, a través de la Consejería de Turismo, cediéndonos un apartado en su portal turístico Asturias.com

En su preámbulo nos define como uno de los atractivos turísticos de una región donde las excelencias culinarias constituyen una de las mejores cartas de presentación de los muchos manjares que pueden degustarse en un territorio inmensamente rico, tanto por la variedad de productos como de recetas.

A esta extensa relación se pueden, y yo creo que se deben, de sumar Asociaciones Culturales y Gastronómicas con sede en diferentes localidades del Principado, que también realizan múltiples actividades socioculturales gastronómicas y son también vivo ejemplo de GASTRONOMIA y SOCIEDAD.

Son los casos, por ejemplo, de vosotros Tertulia 17 aquí en Mieres.

De la Pegarata, en Pola de Laviana.

O de los Humanitarios, en Moreda o las  Asociaciones de Amigos de Cudillero, de Ribadesella o del valle de Paredes, en Valdés, o incluso la Asociación Conservadora del Asturcón del Sueve.

Por no citar otras muchas existentes, algunas de ellas en vuestra villa y cuenca.

Y cito estas por tener simplemente una relación directa con las mismas.

Afirmaba anteriormente, que nuestras actividades son desconocidas para una gran parte de la sociedad.

Voy a dar algunas pinceladas de lo que realizan algunas de las mencionadas, extrapolable a otras existentes a nivel nacional.

Unas colaboran directamente con el Ayuntamiento dónde tienen su sede,  en las fiestas gastronómicas que allí se realizan. Como por ejemplo las de Amigos de les Fabes, del Arroz con Leche y del Desarme.

Otras no solo colaboran, sino que asumen la organización de Fiestas municipales, como es el caso de Los Caballeros de la Orden del Sabadiego, de Noreña, con la San Marcos,  cada mes de abril, desde hace años. Fiestas en las que también incluyen la realización de  su Gran Capítulo bianualmente.

O actividades para su pueblo, como la de Amigos de los Nabos, con la fiesta de la matanza, sextaferia en  pueblos y picos, o la colocación del Belén de Cumbres.

Otras organizan Concursos gastronómicos de los productos que exaltan, bien entre alumnos de las escuelas de hostelería del Principado de Asturias, o bien entre establecimientos comerciales.

Entre los primeros están las de los Amigos de los Nabos y la del Oriciu, y en los segundos la de Amigos del Quesu Gamoneu.

Diferente desde su nacimiento, es la Cofradía Buena Mesa de la Mar, con sede en Salinas.

Ellos han sido los ideólogos, promotores, constructores y creadores de la Fundación que lo gestiona, de un proyecto que por sus características es único a nivel mundial, el Museo de Anclas de Salinas, que ha sido posible gracias a su trabajo y al altruismo de muchos de sus cofrades.

Proyecto, como digo, único que lleva unos años en el letargo gracias a una administración local que quiere apropiarse de algo en que nunca se involucró y no cumple con sus mínimas obligaciones como patrono.

A ello se suma sus múltiples actividades culturales en torno a la mar y su gente y sus contrastados galardones del Cucharón del Buen Guiso Marinero, que cuentan en su larga lista lo más granado de la cocina regional, nacional e internacional en sus treinta y cuatro ediciones.

Si en Salinas se apuesta por la cultura y gastronomía de la Mar, en la vecina Avilés se hace por el fomento de los buenos hábitos alimenticios y por su promoción mediante la divulgación de dietas alimenticias para la prevención del colesterol y enfermedades cardiovasculares, a través de charlas, conferencias, coloquios y toda clase de actos culturales y recreativos, incluidos desayunos saludables por los colegios de la comarca avilesina, del que han disfrutado hasta el momento cerca de tres mil escolares.

Este es el trabajo que realiza desde 1996 la Cofradía del Colesterol Bueno HDL, a lo que suman sus prestigiosos Premios del Colesterol Bueno, de carácter anual y una de las referencias culturales anuales en la villa del Adelantado.

Avilés cuenta con otra Cofradía, la de Gastrónomos del Yumay, con sede e intrínsecamente ligada a la sidrería dónde nació y tiene su sede. Aúnan a su labor de apoyo a las diferentes jornadas gastronómicas que allí se realizan, la creación de diferentes galardones como los  de Jamón de Plata Negra Grande Covián y los Comensales de Honra Álvaro Cunqueiro, que se han concedido a grandes personalidades nacionales del mundo de la ciencia y la cultura.

Y otras, por ejemplo, editan o han editado libros y revistas de forma periódica, como es el caso de Amigos de los Quesos, Buena Mesa de la Mar, Colesterol, Amigos de los Nabos y Sabadiego.

Yo formo parte del Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos, y previamente de la de Amigos de los Quesos.

Esta nobel Cofradía creada en el año 2013, nació con una clara voluntad de defender, promocionar y divulgar nuestros quesos y la culinaria quesera,  así como colaborar con los empresarios queseros, asociaciones y administraciones.

En nuestro caso mantenemos 18 reuniones anuales. Divididas en 9 reuniones ordinarias con degustación de quesos y vinos y 9 comidas con el queso como ingrediente en todos los platos.

Todos los productos que degustamos son puntuados, otorgando anualmente nuestros premios Enogastronómicos al queso, vino, plato y establecimiento más valorados en dichas puntuaciones.

Que son entregados en nuestra Gran Fiesta Anual, ya que no organizamos Gran Capítulo.

Y que complementamos con otras actividades, en las que no faltan encuentros, visitas a empresarios queseros y lácteos y sus instalaciones y la realización anual de una excursión cultural-gastronómica-quesera.

También mantenemos encuentros con otras Cofradías y colectivos afines.

Entre ellos con vosotros, Tertulia 17. Primeramente en mayo pasado con la comida en que hemos exaltado conjuntamente al queso lituano Dziguas en el restaurante TC28, aquí en Mieres, con cata previa de quesos asturianos, y vuestra correspondencia hace apenas 15 días a nuestra sede social en Oviedo.

Ante la desaparición de la fiesta del quesu Casín en la collada de Arniciu en el año 2013, hemos sido  los ideólogos y auspiciadores en el año 2015 de la celebración del Concurso y Certamen del quesu Casín con DOP en Campu de Caso, que organiza el Ayuntamiento de Caso el último sábado de agosto.

De cuyos concursos de quesos y cocina. somos sus organizadores.

A su vez, desde el año 2016 asesoramos y colaboramos con la Asociación de Festejos de Colunga, en la organización del Festival de cervezas y quesos navideños que se celebra en la localidad cada mes de diciembre.

Y quien sabe si más bien pronto que tarde, o igual inminentemente, podemos llevar a cabo alguna actividad conjunta aquí en Mieres, con el queso como protagonista.

Finalmente, y quedando a su disposición para aquello que consideren, permítanme concluir con una petición final.

Sencilla, directa y que cada vez que tengo ocasión, y hoy es una de ellas, realizo.

La gastronomía asturiana, sus productos, el empresario que aglutina y su sociedad civil, es merecedora de que nuestro Gobierno la declare PATRIMONIO REGIONAL.

Está presente en cada expresión de nuestra vida, en forma de multitudinarias celebraciones, jornadas,  concursos gastronómicos o en exhibiciones culinarias, por ejemplo.

De las dimensiones no verbales de nuestra cultura, la cocina y la gastronomía es una de las más primigenias y relevantes.

La defensa institucional de algo tan intrínseco y tan nuestro, con todas las afecciones que ello trae consigo, entiendo por ello, que es necesario.

Y eso sin entrar en lo que podía significar como soporte turístico, actividad que parece ser va a ser la que nos quede en esta tierra si antes alguien no lo remedia.

Si Portugal lo ha hecho hace ya más de una década, aquí se puede hacer igualmente.

Y concluyo, remedando al gran genio Groucho Marx. Hago mía su frase magistral, que: “El mejor banquete del mundo no merece ser degustado a menos que se tenga a alguien para compartirlo”.

MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN.

                                                                       Luis Javier Del Valle Vega.                                                                        Mieres, 31 de enero de 2020

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Carta a Adrián Barbón

El Miembro de Tertulia 17 de Mieres; José Fernández

Peticiones al presidente del Principado para el medio rural

Adrian Barbón – Presidente del Principado de Asturias. (TPA)

Excelentísimo Señor: no es fácil para este escribidor dirigirse mediante carta pública y abierta a quien detenta el contenido que hay en las «tres pes» por el cargo que desempeña y que son: poder, prestigio y privilegio.

Y es obvio también que goza de las mismas porque en algún momento de su vida, como político, puso sobre la mesa la audacia, la astucia y la inteligencia necesarias para estar donde está, además de la ayuda inestimable de las circunstancias. Todo junto contribuyó a dar un giro a su trayectoria política. Por eso está Vd. donde está, y no por casualidad, como dicen algunos para menguar su prestigio.

Y por lo mismo, como joven barbado que es, en esta legislatura sabremos si es Vd. un joven político en perspectiva para vivir o bien de la política o para la política: todo se andará y como dicen los enterados, por sus obras lo conoceréis.

Aunque para empezar, estamos un tanto extrañados porque en estos tiempos de crisis y de frivolidades, Vd., como responsable, en vez de hacer un gobierno de acuerdo con los parámetros de la austeridad, llena las Consejerías de tantos covachuelistas galdosianos que hasta se nos escapa la risa por eso de vivir de la política, ya me entiende. Lo mismo que esos de la Junta, con sus sueldos, sus grupúsculos y grupitos, etc. Ni nombrarlos: ¡son pura vanidad!

Pero volvamos con Vd.; baste, como ejemplo, decirle que como autonomía, más que una «aldea global», nuestra querida Asturias parece una sucursal de la aldea de Asterix, aislados como estamos por tierra, mar y aire como dice Ángeles Caso o quienes la sufren un día sí y otro también, esos asturianos que, sin coche oficial, se tienen que desplazar por motivos varios fuera de nuestra región. Sin traerle a colación las amargas quejas de los vecinos de Caso y de Amieva con las nuevas tecnologías a las que tienen derecho, sin duda.

La tasa de subida del precio del peaje del Huerna es la más elevada del país, el 1,71 por ciento, con lo que el trayecto entre Campomanes y León para un vehículo ligero pasa de 13,15 euros a 13,35 euros. La subida media del conjunto de los peajes se sitúa en torno al 1,67 por ciento. https://www.lne.es/asturias/2019/01/02/peaje-huerna-sube-alcanza-13/2404625.html

Y a propósito del ámbito rural asturiano, ¿sabe cómo lo caracterizó el pintor Hugo O’Donell que vive en Busloñe? Dice que de la Asturias rural que él conoció quedan, únicamente, el canto de los pájaros, el silencio de la noche y el cromatismo de las estaciones. ¡Vaya con los artistas! Imagine, entonces, lo que dirán los últimos de la fila cuando sufren en sus carnes una burocracia infinita, una total incapacidad política y mucha palabrería que se traduce en un reparto de limosnas que llegan de la comunidad económica europea. Sin olvidar, Sr. Barbón, que hasta la fecha desde hace más de 30 años toda la legislación que nos afecta nos trata como si fuéramos tontos, con una falta de respeto a quienes vivimos en las aldeas que clama a Dios: sus legisladores se recrean en la prohibición, como si fuésemos los causantes del gravísimo deterioro que sufren nuestros puertos, nuestros bosques y nuestros montes, que luego arden como un mar inmóvil. Si en vez de tanto prohibir, su Consejería abonase nuestros puertos, limpiase y reforestase nuestros montes, entresacase nuestros bosques y recogiese las aguas que se pierden laderas abajo, vistas las sequías cada vez más largas que padeceremos, la maleza no acobardaría a nuestras aldeas.

En estos tiempos de grave crisis económica, es lamentable que el Concejo de Grado o el Gobierno del Principado, no inviertan al máximo en potenciar y mantener las rutas a los muchos increíbles rincones por descubrir que tiene la suerte de tener Asturias, para disfrute de todos los humanos incluidos los asturianos. https://www.asturiasenimagenes.com/full_fotast_078.htm

¿Sabe Vd. qué denota este abandono? Que la impronta propia de una democracia social no caló en los pueblos, no llegó a la Asturias rural, por una parte. Y por otra, ese abandono es consecuencia de una palabrería política que para nada se compromete con la acción. Ni para dar ni para pedir. Es lo que dice Hannah Arent: «Los hombres son libres tan pronto como actúan, ni antes ni después; ser libre y actuar es lo mismo». Piense, entonces, en las consecuencias de tanta atonía durante este tiempo infinito. Dicho de otra manera, a nuestras aldeas sólo llegaron las migajas de la democracia política y así nos va. La esperanza que tengo es que en esta legislatura suya, que vive para la política, se corrija el dislate que supuso para todos las pérdidas de la cultura del agua, de la madera, de la piedra, de las vacas y del huerto al pie de casa, tan importante, por la calidad, para la dieta de temporada. Por cierto, si desde esa consejería se fomentase la construcción de invernaderos, con el clima que tenemos en Asturias, que es el mejor de España (llueve lo justo y nieva lo necesario) ¿imagina las consecuencias para la economía familiar?

El invernadero tipo Túnel Asthor, es una estructura sencilla y económica que Asthor fabrica. http://asthor.com/?

Estas ideas, entre otras muchas, serían la consecuencia de un compromiso que se traduce en obras porque en los pueblos ya estamos cansados de tanto misionero político como nos mandan por medio de TPA: antes de echar cuentas de memoria, hay que hacer un trabajo de campo y un proyecto para que luego hacer algo con sentido. En fin, Sr. Barbón, ya ve mi inclinación por los menos favorecidos; es normal. De los otros, con sus problemas y su sentido urbanícola e industrial de la vida, ya se encargan otros, los voceros, sus sindicatos.

Esperemos que resista el envite que tales retos le suponen y le desea una salida airosa fruto de su compromiso de vivir para la política.

José Fernández

Suyo afectísimo.

FUENTE : JOSÉ FERNÁNDEZ. LA NUEVA ESPAÑA.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/cuencas-opinion/2020/01/05/carta-adrian-barbon/2579977.html

De Vital Noval a Gene Fernández

Dos intérpretes mierenses de asturianada que me retrotraen a mi infancia

Me gusta la canción estilo asturiano -asturianadas, hoy calificadas de doce o catorce maneras- aunque no sepa decir más. Hoy, para recordar a un intérprete que se nos acaba de ir, como ha sido Vital Noval Álvarez de 69 años, de Mieres, buena persona, buen amigo y buen cantante, hago esta referencia a su rango honesto y afectivo, diciendo que cuando le conocí cantaba una letra que refería a Laviana, posiblemente la localidad más citada en las tonadas asturianas.

Decía en la primera cuarteta: «El cortexar en Laviana / ya me está saliendo caro: / Treinta riales de tachueles, / gasté yo camín de Entrialgo». La copla sigue, pero da la mismo. Desde entonces fuimos amigos. Coincidentes en «Minas y Mineros», coincidentes en respeto y en la tonada, coincidentes en el bable. Y en credo religioso. Y porque el pasado 17 de este noviembre ha sido incinerado, no puedo por menos que recordarle como persona de bien. Como un amigo que se nos ha ido.

De Mieres es asimismo otro intérprete, Gene Fernández -al que, a propósito, encontré en el tanatorio de Mieres, junto a muchos otros intérpretes de tonada, donde quisieron despedir al bueno de Vital Noval-. A Gene Fernández le conocí a través de un vídeo, donde lanzó una canción, de la que ignoro el título, pero que me llevó a tiempos ya muy lejanos. «Pero mira cómo se pasea / la guardia civil por la carretera?». La letra sigue y la letra tiene historia y sentimiento. Y, al escucharla, algo se agitó en mis recuerdos, oyendo aquella canción? ¿por qué?

Vital Noval

Rememorando, llegué a una lejana infancia donde Concha de la Cabaña, mi madre, cantaba esa y otras canciones, improvisaba cuartetas y creo que en una visita nada menos que de Mario Roso de Luna (1872-1931) a Tiraña, en busca de tradiciones y cantos sin adulterar, en pos de material para su obra «El tesoro de los Lagos de Somiedo, en 1916, algún familiar suyo si tuvo que ver con los datos recogidos en el valle de Tiraña y aportados al mítico autor. Me le recordó sin mucha exactitud, en sus últimos años.

Pues de ella tenía yo el nebuloso recuerdo de la canción que a Gene Fernández sentí cantar hace un par de años. Me prometió que un día me la cantaría en directo. Espero por ese día. Y espero no equivocarme si el propio Generoso Fernández me dijo que esta canción se la había enseñado «El Che de Cabaños», el de la voz llena de gorjeos musicales. Al Che le veo más a menudo, por ser ambos de la cuenca del Nalón. Y espero volver a sentir estas letras cantadas en tonadas, letras con historia y de trayectoria difícil.

Generoso Fernández

Entre algunos de los que asistieron a despedir a Vital Noval, se habló, evidentemente, de canción asturiana. Y hubo alguien que manifestó su desacuerdo con el trato que se le está dando en algunos medios a la canción asturiana. Y hay quien dijo que ya no va a ver ni oír concursos por no escuchar a presentadores hablando un lenguaje -¿bable?- que ya nadie habla. Hubo varios coincidentes. Hubo más, en el tema. Y un adiós sentido para Vital Noval, compañero?

Albino Suárez

FUENTE: ALBINO SUÁREZ

ENLACE: https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/cuencas-opinion/2019/12/17/vital-noval-gene-fernandez/2572819.html

TERTULIA 17 DE MIERES

La vía de La Mesa, abandonada y desconocida

Víctor M. Vázquez

El arqueólogo Jorge Camino ensalza la calzada romana de Somiedo como una de las rutas más importantes de Europa y lamenta que los gobiernos apuesten por «el grandonismo cultural cuando con pequeñas cosas se conservan y divulgan nuestros auténticos tesoros»

La Nueva España https://www.lne.es/asturias/2018/10/21/via-mesa-abandonada-desconocida/2367118.html (por Víctor M. Vázquez)

La montaña somedana y su gran atractivo cautivaron a Jorge Camino Mayor (Avilés 1960) en su juventud y desde entonces ha realizado innumerables excursiones, disfrutando de los diversos paisajes del concejo y de la compañía de sus colegas de caminatas. Este licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y doctor en Arqueología por la de Alcalá de Henares es, en palabras del asturiano Rodrigo de Balbín Behrmann, hoy en día catedrático Emérito de Prehistoria de esta última Universidad, «un caso paradigmático de una generación formada en la Universidad de Oviedo y enriquecida intelectualmente por la asidua colaboración con colegas ibéricos y franceses».

Cordal de La Mesa, al atardecer, desde la braña homónima

Estas palabras, que forman parte del prólogo del libro sobre la llamada vía de La Mesa, que en breve plazo verá la luz y cuya base no es otra sino la tesis doctoral del propio Jorge Camino, cobran su total dimensión cuando se enmarcan en la deficitaria realidad intelectual de la arqueología asturiana, a la que previamente se refiere Rodrigo de Balbín en el texto mencionado, quien señala también que «los avances se producen a partir de determinadas personas que luchan individualmente por mejorar la situación, aprender y dar a conocer lo que aprenden».

Un café matinal sirve para acompañar la conversación que establezco con Jorge Camino, para hablar del Parque Natural de Somiedo desde la perspectiva del hombre de la cultura que es. Además de su conocimiento del territorio, dada la afición a la montaña que ya he comentado, Camino tiene en su haber el hecho de estudiar la vía de La Mesa desde una perspectiva arqueológica y que, como el lector ya supondrá, ha sido el tema de su tesis doctoral a la que me he referido, leída en el año 2016.

Trabajaba mi contertulio en unos de los yacimientos arqueológicos más divulgados en los últimos años en Asturias, y que no son otros que los descubiertos en otra vía antigua, La Carisa, en la que evidenciaron todo un entramado de restos romanos e indígenas, cuando el llamado Homón de Faro despertó los recuerdos somedanos de Jorge Camino y comentó con sus colegas que aquella estructura defensiva le evocaba mucho al llamado Muro en el conocido camín real del Puerto de La Mesa, en su tramo somedano.

Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada eran los arqueólogos que compartían con él los estudios de La Carisa, y lo que se convirtió en una primera excursión y más tarde en una obsesión, se transformó en el trabajo que permitió su doctorado.

Granda Blanca

De vía a camín real: uno de los más importantes lugares del patrimonio cultural somedano.

Me comenta Jorge Camino que D. Juan Uría Ríu y D. Claudio Sánchez Albornoz, allá en la primera mitad del pasado siglo, descubrieron el origen romano de la llamada ruta de La Mesa, «una de las vías que discurren a mayor altitud en Europa, atravesando los puertos alpinos de la Cordillera Cantábrica, y que su trabajo de arqueólogo, entre los años 2005 y 2007, permitió un primer estudio y reconocimiento histórico de la traza, que, por cierto, en muchos lugares se separa del itinerario actual de la ruta del mismo nombre».

La vía nunca había estado, ni probablemente está, valorada suficientemente, comenta Jorge, quien añade que «hemos descubierto numerosas estructuras de ingeniería constructiva realizadas en época romana», para a continuación deplorar que la primera carretera y «única durante siglo y medio» que comunicaba Asturias con Castilla, desde el siglo XVI, esté en un estado de abandono y desconocimiento social tan lamentable. «Este es uno de los itinerarios que debería formar parte del patrimonio viario europeo, como también lo es el Gran San Bernardo y otros más renombrados, pero no tan importantes», sostiene, para añadir nuevamente que «la vía de La Mesa es una de las que discurren a mayor altitud y que está muy desatendida y falta de promoción en todos sus aspectos». «Ten en cuenta que hasta el siglo XVIII no comienzan a abrirse otros pasos de montaña, como el Trobaniellu, para llegar a Quirós desde Ventana».

Jorge Camino Mayor

Para Jorge Camino, este hecho, el abandono de la vía o vamín real del Puerto de La Mesa, forma parte de la disfunción administrativa con los equipamientos. «No se priorizan las cuestiones, las inversiones, los últimos gobiernos han optado por el grandonismo cultural, cuando con pequeñas cosas se conservan y divulgan los auténticos tesoros que poseemos», me recuerda mi contertulio, a la vez que me recalca que es necesario que todo ello se base en investigaciones serias y científicamente planteadas.

Comento con Jorge Camino mi opinión de que todo el Patrimonio Cultural somedano está en un franco abandono, que en todos los pueblos hay arquitectura religiosa, imaginería muy interesante, elementos etnográficos interesantísimos y que tal vez una de las asignaturas pendientes del Natural de Somiedo pudiera ser la puesta en valor de todo este conjunto de forma que se ofrezcan otras actividades a los visitantes que no sean meramente las de naturaleza y observación de fauna. «Ciertamente hay un dilema, se promociona todo lo religioso y algunas veces solo lo religioso», me comenta, «yo veo que se invierte en demasía en este capítulo y los responsables de su mantenimiento lo dejan envejecer rápidamente»; como ejemplo me habla de la reposición de cubiertas de iglesias y la falta de mantenimiento del mismo por párrocos y parroquianos, «a veces algo tan sencillo como sustituir unas tejas», añade.

Ganado vacuno en Piedra Jueves; a la derecha pueden verse los restos de uno de los miliarios modernos instalados por la Administración regional

Pero falta también la divulgación, la edición de pequeñas guías, «imagínate un pequeño libro de osos, de flores, de pájaros, de La vía de La Mesa, de las brañas, etc. para que la gente lea o simplemente consulte en hoteles, casas de aldea, apartamentos, disfrutando de los días de nieve o lluvia», recalca Jorge, como también, «la escasez o simple ausencia de visitas guiadas a este tipo de patrimonio».

¿Puede haber un futuro para todo este conjunto patrimonial?

Lanzo mi pregunta preferida sobre el Patrimonio Cultural que encierra el Parque Natural de Somiedo, a Jorge Camino Mayor, aunque, a lo largo de nuestra conversación y otras muchas anteriores, ya conozco parte de las respuestas. Toma como ejemplo las brañas para contestar a mi pregunta; «mira, Somiedo es una gran braña, pero faltan estudios de conjunto de estos sistemas de explotación territorial, planteado desde el punto de vista antropológico, histórico, arquitectónico, viario, natural, etc. que permitan entender todo el concepto».

El Muro, muralla y foso

«Si nos fijamos en las cabanas de teito, como todo el mundo sabe y aprecia, están en un franco abandono, pero no se puede abordar la conservación de todas», añade mi interlocutor, para proponer algo que probablemente esté en la mente de mucha gente preocupada, pero que nadie se atreve a expresar con la claridad con que lo hace Jorge: «evidentemente hay que musealizar varios conjuntos muy representativos, como ejemplo La Pornacal y Mumián, y hay que poner otras en uso para que se puedan conservar; hay ejemplos en muchos países, cabañas transformadas en alojamientos temporales, con su exterior intacto, pero con un interior cómodo que permita al visitante disfrutar del lugar sin gran suntuosidad, pero con las mínimas necesidades cubiertas, camastro, baño, agua corriente, luz, chimenea, cocina, etc.».

Para abordar esta transformación, Jorge opina que será necesario establecer unos patrones básicos de rehabilitación, modo de conservación y normas de uso; «porque si no estos elementos etnográficos desaparecerán para siempre y la Administración nunca podría intervenir en todas las cabanas y casas teitadas», añade.

El Xuegu la Bola desde El Michu; al fondo, difuminada, Peña Ubiña la Grande

«En realidad», me dice, «hace falta un gran inventario de recursos patrimoniales, a la vez que es necesario, vuelvo a insistir, tener un buen plan de investigación». Sin embargo, Jorge Camino, hombre con la cabeza sobre los hombros y los pies en el suelo, bregado en miles de batallas administrativas, añade casi como epílogo, «¡siempre estamos soñando!, el futuro llega tarde, nosotros ya estamos maduros, en retirada, se podrán hacer cosas, pero muy lentamente y siempre por impulsos externos, no hay materia prima, hay una gran regresión intelectual en todos estos años».

Para finalizar, Jorge Camino Mayor me comenta con nostalgia lo que ocurría en Asturias en los años 80, en donde había una Universidad potente y a su vez se constituía una Administración autonómica planificadora. «Se ha perdido el sentido de la proporcionalidad, todo son floriloquios, se ha perdido la escala de las inversiones, se gasta en tonterías y se olvida lo verdaderamente importante». Como ejemplos, mi contertulio me habla del «teito» que adorna una glorieta en Oviedo y del dolmen más casa castreña de la entrada a Los Oscos.

Cabana de teito y corro, en la braña de La Mesa

Jorge y yo hablamos también de otras muchas cuestiones, como por ejemplo la importancia que hubiera podido tener el clima, claramente más cálido en época romana hasta los siglos V o VI, en el abandono de la vía de La Mesa en beneficio de la vía Escrita que discurre por el fondo del valle. De la datación medieval del Muro a partir de una semilla, redonda y pequeña, encontrada en un paleosuelo, de tramos de la vía extrasomedanos arrasados por carreteras, y de un largo etcétera, que el lector podrá consultar en el libro que Jorge Camino Mayor pondrá a disposición de los lectores, en un breve plazo, en las librerías de toda España.

FUENTE: Víctor M. Vázquez. Miembro Numerario Permanente Del Real Instituto De Estudios Asturianos

Un parque de todos y para todos

Víctor M. Vázquez

Mejorar la estética de los cierres de fincas y fomentar los hábitos de limpieza entre los visitantes, retos del espacio natural

Las llamadas Casas de Veigas son uno de los elementos que conforman el Ecomuseo de Somiedo y en esta sede del mismo, un atardecer soleado, me reúno con María Teresa Lana Díaz, Marité, (Valle de Lago, 1962), que es la responsable del propio Ecomuseo y de la Biblioteca Pública Municipal; hablamos de estos 30 años del Parque Natural somedano.

Como muchos de los jóvenes del concejo que querían estudiar el BUP, tuvo que irse a Oviedo y allí, en el internado de las monjas de la Inmaculada, finalizó este período, para a continuación ingresar en la Escuela de Magisterio hasta terminar sus estudios; tiempo en el que convivió con sus dos hermanos en el piso que sus padres habían adquirido para reunir a los hijos.

Marité Lana, en una imagen reciente

Marité recuerda, con emoción y mucho cariño, a su padre, Aurelio Lana Feito, tristemente fallecido en 2013, uno de los somedanos más queridos por cuantas personas de bien llegaban al barrio alto de Valle de Lago, L’Auteiro, y en la Taberna homónima entraban a comer, o simplemente tomar algún refresco o un tentempié. La amena, documentada, culta y sabia conversación de «Aurelio el de L’Auteiro», persona que destilaba bondad por todos los poros de su piel, nunca podrá ser reemplazada. Junto a él, su mujer «Piro» Díaz Rodríguez, magnífica anfitriona y excelente cocinera, complementaban aquel negocio familiar, referencia, como he dicho, de tantas y tantas visitas a uno de los lugares más frecuentados del Parque Natural de Somiedo.

Los veranos eran el momento de retornar a casa y allí, en la taberna L’Auteiro, Marité Lana ayudaba a sus padres, tanto en este negocio como en el apoyo en las labores del campo. En 1992 obtuvo una plaza en la escuela taller de Somiedo, en la que impartía clases para la obtención del graduado escolar, o simplemente como complemento formativo a las actividades laborales de los alumnos. Allí permaneció hasta 1996, año en que no consiguió renovar, y en 1997 se incorporó a sus cometidos actuales.

Aurelio Lana, Pedro de Silva y Javier Solana, junto a otros conocidos somedanos, en agosto de 1995, en L´Auteiro

La taberna abrió sus puertas en 1981 y se convirtió en un espacio social de conversación; el portalón, la barra, el comedor, recibían a cuantos visitantes pasaban hacia el Lago del Valle y a los vecinos que se acercaban por allí. Los campamentos itinerantes que organizaba la Agencia de Servicios a la Juventud del Principado de Asturias, acampaban en las cercanías de L’Auteiro, y Marité recuerda entre risas a «Milio el del Nido», cocinero, y al médico Javier González, director, tomando algún vino o chupito de licor de orujo, mientras que los jóvenes campistas consumían toda la reserva de «Phoskitos»; eran las llamadas «Rutas Vaqueiras», que cosecharon grandes éxitos de participación en aquellos ya lejanos ochenta.

Llega la declaración del Parque Natural. Mi contertulia recuerda los tiempos previos a aquel junio de 1988, cuando aparecieron por El Valle los investigadores del INDUROT y otras gentes de la Universidad; «ante el desconocimiento se anteponía la ilusión», me dice. Su padre, Aurelio, siempre daba valor a la naturaleza y pensaba que los somedanos deberían ser los primeros en algo, menciona Marité. «Éramos la tierra de los osos, pero la gente no sabía dónde estábamos», me comenta, a la vez que afirma que «Somiedo estaba más aislado que otros concejos del Occidente».

«Poco a poco llegaba más gente por aquí, la escuela taller atrajo a muchas decenas de alumnos, allí se formó gente que sigue trabajando en la construcción, en el sector turístico, en etnografía, etc.», continúa exponiendo mi interlocutora, que a su vez me comenta su valoración más que positiva de estos 30 años de Parque Natural, en los que se han logrado objetivos como la conservación de especies, con el oso pardo como emblema, con una recuperación muy importante, que si bien se dio también en otros lugares próximos. «No cabe duda que Somiedo ha jugado un papel importante en los planes de recuperación de esta especie», añade.

Casa ‘teitada’ en Veigas perteneciente al Ecomuseo de Somiedo

«También es cierto», continúa hablando Marité, «que no se ha logrado lo mismo con el urogallo, al igual que no se ha logrado tampoco en el resto de Asturias, y es una pena, pero se ve que es una especie mucho más problemática en cuanto a conservación y que los factores que influyen en su declive son muchos y difíciles de atajar».

Comentamos también las inversiones realizadas en estos últimos 30 años ya sea en carreteras, saneamiento, depuradoras, etc., «Ahora es necesario seguir con inversiones en tecnología, coberturas de internet, telefonía móvil, para estar al nivel de las ciudades, puesto que son herramientas de trabajo y de formación a todos los niveles, no sólo en la administración o el turismo, también los ganaderos pueden, -y algunos ya lo hacen-, utilizar cámaras en las cuadras para controlar desde el móvil o el ordenador el estado del ganado», continúa la responsable del Ecomuseo.

Rebaño de ovejas merinas, raza autóctona desgraciadamente desaparecida de Asturias

Para ilustrar la importancia de nuestro primer Parque Natural, Marité Lana me habla del flujo de grupos de visitantes que han venido a Somiedo para conocer la realidad de la declaración de la figura de protección, pues ellos se encuentran en esa tesitura. «La impresión que se llevan es que aquí la gente asume el Parque, y que este es un motor de desarrollo a la vez que un modelo de conservación, y que las dos cosas son compatibles. Ciertamente, buscando siempre el encuentro entre distintas posturas, posturas enfrentadas, pero con consenso», afirma.

Educación ambiental, estética, observación de fauna, carreras, mejoras de comunicaciones y patrimonio etnográfico. Ante la pregunta de ¿a qué retos se enfrentan los somedanos para afrontar un futuro de bienestar?, Marité Lana me comenta múltiples ideas que surgen de la mujer reflexiva que es y aflora en la conversación el gran cariño con que habla de su tierra natal. En primer lugar habla de la necesaria educación de las personas que visitan Somiedo y hacen rutas de montaña, pero a la vez dejan señales de su paso en forma de toallitas, pañuelos de papel, cigarrillos, envases y envoltorios. «Este año hicimos dos actividades convocadas por asociaciones locales, en las que la gente se implicó con entusiasmo.; limpiamos de basura dos de los recorridos más concurridos del Parque. Son pequeños gestos, pero que significan mucho», concluye.

«Por otro lado la estética también debería estar presente» añade Marité refiriéndose a los innumerables somieres utilizados como cierres de fincas, de huertos o de corrales. Esta cuestión también la hace extensiva a los indicadores de negocios, hospedajes y bares; «deberíamos de ser capaces de unificar este tipo de señales», afirma mi contertulia a la vez que incluye en este apartado la necesaria retirada de los cientos de carteles anunciadores de fiestas locales y otros eventos. «Los colectivos de la sociedad civil creo que debemos implicarnos en la conservación y respeto por nuestro entorno», señala como colofón de esta reflexión.

Entorno de Santa María del Puerto, con La Penouta al fondo

Para la responsable del Ecomuseo somedano, uno de los grandes retos es el de regular cuanto antes el turismo de observación de fauna. «Es un hecho que se está dando, y que es a la vez un derecho y una oportunidad» me comenta, para añadir «oportunidad para nuevos puestos de trabajo, y oportunidad como educación ambiental y de respeto a la naturaleza, pero que debe hacerse con control y respeto, siempre teniendo muy presente que lo primero que hay que tener en cuenta es la conservación de la especie, cualquiera que esta sea». En la conversación, Marité añade que cree que la mayoría de la gente que practica este tipo de turismo es respetuosa con las especies y con el medio; pero que hay que prevenir posibles efectos secundarios, no interfiriendo en el desarrollo de las actividades cotidianas de los vecinos de los pueblos.

«A los visitantes hay que darles información sobre cómo actuar en caso de encontrarse con alguna especie de fauna salvaje, es importante saber lo que no se puede hacer y lo que sí», sigue comentando mi interlocutora que añade: «A veces cuando la gente pregunta, ¿pero aquí hay osos?, ¿están por ahí fuera?, al oír la respuesta manifiestan que tienen miedo, que les asusta hacer una ruta, por si aparece algún ejemplar. Por eso es importante informar, educar; como también lo es la necesidad de que las administraciones controlen el uso de imágenes y la difusión de información que pudiera ser perjudicial para la conservación».

En temas como las nuevas actividades deportivas en montaña que desde hace algunos años han llegado a Somiedo, como son carreras tanto pedestres como en bicicleta, mi interlocutora también tiene su personal visión, aunque ciertamente se asusta cuando le comento, exagerando un poco, que en realidad no hay límite legal para las mismas. Lo primero que me dice, es que los instrumentos de gestión del Parque Natural han de recoger estas regulaciones, a la vez que me habla del gran acierto que tuvo la aprobación del primer Plan de Uso y Gestión tomando decisiones muy acertadas en cuanto a establecimientos hoteleros, campings, restricción de zonas, etc., que conformaron un modelo de desarrollo exitoso. «Las carreras de montaña», me dice Marité, «tienen sus defensores y sus detractores, supongo que como todo. Lo importante es buscar el equilibrio. No creo que los que corran quieran acabar con la biodiversidad ni con ninguna especie. Pero si el problema es la cantidad, pues que se hagan estudios de impacto y se actúe en consecuencia. El Desafío Somiedo, es la que más gente mueve y yo vería bien volver a los 300 participantes por categoría o menos, 250. En cuanto al recorrido, no pasa por ninguna zona restringida, no pasa por ninguna zona por la que no podamos ir cualquiera en un día de excursión. Que son muchos, pues que los responsables de la gestión digan cuál sería la cantidad asumible».

Aurelio Lana Díaz y ‘Piro’ Díaz Rodríguez, en la Taberna L´Auteiro

«Yo las comparo con otra actividad, la caza. Yo no la practico, ni en mi familia hay costumbre, ni la hubo. Pero respeto que sea una actividad que se lleve a cabo en un Parque Natural, doy por supuesto que se hace bajo los criterios de conservación y respeto a las especies protegidas. Sé que se suspenden cacerías cuando se detecta presencia de osos en la zona, es decir, se establecen cauces, normas, protocolos, para que esta actividad sea compatible con la conservación y de hecho los cazadores son un colectivo aliado en este cometido. Creo que así debería ser con otras actividades que surgen. Es importante que los distintos IGIs contemplen estas actividades y las regulen», reflexiona Marité en esta larga y agradable conversación.

«Ciertamente, los somedanos estamos orgullosos de que nuestro concejo sea Parque Natural y Reserva de la Biosfera, sabemos lo que significa conservar, proteger, y que eso sea compatible con el desarrollo económico, con oportunidades de empleo. Cuando reclamamos una mejora en una carretera no significa que queramos arrasar con todo lo que hay, no. Es posible mejorar las carreteras, no para llegar más rápido a ningún lado, si no para circular más seguros, y a la vez respetar todo lo posible la riqueza en flora y fauna que pudiera verse afectada. Si nuestras casas no son como hace cien años, nuestros modos de comunicarnos tampoco, nuestra ropa tampoco, ni nuestros medios de transporte, ¿por qué ha de serlo nuestra carretera? No olvidemos que aquí vivimos gente», es la opinión literal que Marité me transmite como aportación a la polémica, que desde hace varios años se ha desatado, con respecto a los diferentes proyectos de acondicionamiento de la carretera autonómica que atraviesa el concejo de norte a sur y a los impactos que podría producir sobre ecosistemas únicos en Asturias.

Uno de los lagos de Saliencia, el de la Cueva o de la Mina

Evidentemente, también comento con la responsable del Ecomuseo somedano, sobre el estado de conservación de los elementos etnográficos que atesora el concejo, tema que conoce perfectamente y que con seguridad está entre sus preocupaciones más inaplazables «de la gran riqueza etnográfica existente deriva el problema» me comenta. «A finales de los 80 había en pie 375 «cabanas de teito», y entre 2003 y 2005 se censaron 275. Este descenso, debido a la falta de uso y al cambio de la actividad ganadera se ralentizó gracias a las ayudas al «teitado» que otorgaba el Principado, estas se retomaron hace poco, pero con escasos fondos. Es difícil encontrar la fórmula para conservarlas. Son propiedades privadas. Tal vez una de las formas de mantenerlas sea a través de los programas de Custodia del Territorio que auspicia la Unión Europea», me dice Marité. «Pero también están hórreos, molinos, fuentes, ol.leras, la lengua, costumbres, etc.», añade mi contertulia ante este tema que daría para hablar horas y horas.

Como colofón, y dejando en el tintero multitud de temas tratados, María Teresa Lana me comenta respecto a estos 30 años del Parque Natural, que «sin duda el balance es positivo, sin por ello no dejar de reconocer que se cometieron y se cometerán errores. Es justo el reconocimiento a los que idearon la figura de protección del Parque Natural, a los que hicieron el estudio previo a la declaración y a los que redactaron el primer PRUG, casi nada más declarar el Parque, pues eso ayudó mucho a despejar dudas y a ordenar actividades, como el turismo, que crecieron a raíz de la propia declaración. Y asímismo, es justo el reconocimiento a los que vinieron después y a los que están ahora, tanto dirigentes como habitantes, visitantes, etc. ¡El parque no es de nadie y a la vez es de todos!

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ

La comparación con otras zonas rurales: faltan debates críticos

Víctor M. Vázquez

La comparación con otras zonas rurales: faltan debates críticos

Seguramente entre las palabras preferidas de Manuel Galán González-Pardo (Avilés, 1973), se encuentren infancia, educación y cooperación, o al menos yo he sacado esa conclusión, tras una agradable reunión matutina, degustando sendos cafés y disfrutando del sol, en la galería baja del Palacio de Flórez Estrada, en Pola de Somiedo. Este economista, formado en la Universidad de Oviedo, posee un gran bagaje como cooperante de Médicos del Mundo, en cuya sede madrileña trabajó previamente. Perú, Honduras, los campamentos saharauis, Kosovo y Tanzania fueron algunos lugares en los que Manu, que así le llaman sus amigos, participó en proyectos de cooperación al desarrollo.

La Pola de Somiedo, al pie de Peña Vera

En este último país, en un pueblo llamado Karatu, en el año 2006, colaboró en la fundación de una ONG local que lucha por los derechos de menores y jóvenes que viven en la calle y que se encuentran en grave riesgo de exclusión social; se trata de «Mwema Children». Con posterioridad, en 2009, ya en España, participó en la creación de la asociación» Matumaini», que preside, y que tiene como objetivo principal la colaboración con la ONG tanzana, Bondad en swahili, prestándole asistencia técnica, humana y financiera. El mismo Manu acude anualmente a esa región, próxima a los grandes Parques Nacionales tanzanos, pues Karatu es la puerta de entrada al mítico Ngnorongoro, tan conocido por los telespectadores del mundo entero, por los documentales sobre la fauna que habita allí.

«Matumaini», también swahili, significa esperanza, me aclara Manu, y ahora, desde que se ha instalado en Somiedo, hace ya unos 7 años, para regentar el negocio familiar de hostelería, esta organización desarrolla también acciones entre los escolares locales y los tanzanos.

Retrato de don Álvaro Flórez Estrada de autor desconocido

Descendiente por vía materna de don Álvaro Flórez Estrada y con un abuelo paterno médico rural en el Somiedo de los años 50 a 70 pasados, Manuel Galán retornó a tierras somedanas y se integró en la vida social y cultural del concejo inmediatamente. Presidente durante seis años de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del colegio público que lleva el nombre de su antepasado más famoso, se puso al frente de algunos proyectos habían ido quedando apartados u olvidados.

La necesidad de un análisis DAFO. Como buen economista que es, Manu Galán, cree que no se puede vivir eternamente en la autocomplacencia; para empezar, me habla de la necesidad de reunir a los diferentes actores y realizar un sencillo análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) sobre el devenir y el porvenir del Parque Natural. «Precisamente en los actos para la conmemoración de este 30 aniversario», comenta, «creo que faltan muchos actores». «Es necesario abrir debates críticos sobre lo que nos afecta», apostilla.

Manuel Galán, en una imagen reciente

Asegura que su mayor sorpresa al venir a vivir a Somiedo, fue la falta de participación de los distintos grupos de la sociedad, tanto en las políticas municipales como en los espacios de ocio. «Imaginaba que me encontraría con comunidades más activas», añade. Él ve mucho más interés por parte de la gente de fuera que por la población local; piensa también que es muy difícil juntar a la gente del concejo, pues opina que los espacios de participación se los ha apropiado la Administración.

Comparando el concejo somedano con el mundo rural africano, Manu opina que aquí hay una gran desafección y falta de estructura social, frente a lo que ocurre en las comunidades africanas que él conoce bien. «Es preciso abrir debates críticos sobre lo que nos afecta», afirma. En este sentido, me comenta que «Matumaini» organizó, en marzo de este año, una charla sobre violencia de género en el medio rural, en la que participó la doctora en Sociología Mª Ángeles Martínez García, autora de un estudio realizado en Asturias y publicado por el Ministerio de Agricultura.

Palacio de Álvaro Flórez Estrada en Pola de Somiedo.

«Para esta conmemoración del 30 aniversario se han organizado muchos actos, pero ¿qué va a pasar en 2019?», reflexiona en voz alta mi contertulio. Se contesta a sí mismo que existe un desinterés generalizado en muchos frentes, «tenemos una inmensa necesidad de analizar lo que ocurre con nuestro patrimonio y los oficios tradicionales antes de que sea tarde. Compartir debates para encontrar soluciones amplias y consensuadas», añade. En Manu Galán yo he visto un hombre inmensamente dialogante y tremendamente preocupado por la falta de proyectos sostenidos en el tiempo y arraigados al territorio. Una de las cuestiones que más le preocupa es la de no haber aprovechado este 30 aniversario para alinearse con los municipios en favor de la acogida de personas refugiadas, «hay muchas casas vacías y seguramente podríamos haber hecho algo parecido a lo que han hecho otros municipios de España, y qué buena oportunidad hubiera sido para celebrar un aniversario tan significativo».

La Educación como compromiso social. Manuel Galán enlaza un tema con otro sin que yo necesite apenas preguntar nada; por su boca desborda un caudal de ideas siempre positivas y sin reproche alguno hacia nadie. Vuelve a hablarme de su ONG «Matumaini» y su contraparte tanzana «Mwena» en la que trabajan 13 personas y acogen más de 100 niños. Desde «Matumaini», dice, «promovemos modelos de educación creativos, donde niños y niñas están en el centro, con actividades en el aula y fuera de ella, que tocan la educación en valores, abriendo ventanas a otros mundos mediante exposiciones, charlas y talleres que favorezcan una mirada crítica de nuestro entorno». «Además», añade,» damos a conocer realidades africanas diversas, a menudo con un punto de optimismo, que eliminen estereotipos sobre el continente africano y traigan más noticias positivas que nos hablan de talentos, creatividad y arte».

Actuación del camerunés Boniface Ofogo en el anfiteatro del Centro de Interpretación del Parque de Somiedo, en la VII Edición del Festival de cuentacuentos y narración oral «Tibleus

Manu se siente orgulloso de su participación en la rehabilitación del pequeño anfiteatro situado en la trasera del Centro de Interpretación del Parque Natural en el que se celebra el único Festival de Narración oral y Cuentacuentos de Asturias, una de las actividades más reconocidas de las que organizan y que pretende acercar los relatos orales, los cuentos, a las zonas rurales, cuna de muchas historias, pero donde habitualmente no hay posibilidad de disfrutarlas.

Uno de los proyectos que desde «Matumaini» colaboró a recuperar fue el de activar los compromisos adquiridos con UNICEF tras la concesión del título de «Ciudad Amiga de la Infancia», por unos trabajos realizados desde la escuela, pues este peligraba por la pasividad de las diferentes asociaciones que formaban el Consejo. Consiguieron una prórroga de cuatro años (2014-2018) para reactivar los compromisos y ahora las relaciones con el organismo internacional han vuelto a ser fluidas y con permanencia en el tiempo.


Manu, dirigiéndose a padres y alumnos en el salón del Centro de Interpretación del Parque de Somiedo

Manu alaba la gran idea que supuso la apertura de la ludoteca municipal, que acoge a niños de entre 18 meses y 11 años; a su vez me comenta la necesidad de hacer actividades con las familias. Ellos mismos, cuando organizan sesiones de cine, se reúnen a merendar y a que los niños jueguen; «es una forma de recrear las antiguas formas de relación entre vecinos, en un momento en el que parece que cada uno va a lo suyo».

Respecto a la educación reglada, mi interlocutor subraya que en Somiedo hay varios retos pendientes. «Uno es completar la educación secundaria obligatoria y evitar desplazamientos diarios de la comunidad estudiante a Grao y la emigración de las familias a zonas urbanas que a menudo conlleva», señala en primer lugar. Pero también añade que otro de los retos es «conseguir atraer nuevas familias con nenos, nuevas vecindades que se instalen en Somiedo atraídas por las bondades del Parque Natural. Para ello, se requieren políticas que faciliten el tele-trabajo e iniciativas sociales que favorezcan alquileres de bajo coste, así como promover aquellos espacios comunitarios ya olvidados donde las familias adquieran sentimiento de comunidad y pertenencia al territorio».

Murales realizados por los alumnos del colegio público Álvaro Flórez Estrada. El de la izquierda está dedicado a la unión entre los niños de Karatu y de Somiedo, y el de la derecha, a los campos de refugiados por conflictos bélicos.

Manu Galán también me señala, como aspecto positivo, que en los 6 años que lleva viviendo en Somiedo ha visto emerger nuevos liderazgos, como el AMPA del colegio y el Consejo de Infancia y Juventud, en los cuales ha participado activamente.

«Pero hay que hacer más cosas», comenta mi contertulio, como un esfuerzo en sanidad; la pediatra solo viene un día al mes durante dos horas

Nuevas vecindades y proyectos de futuro. Para Manuel Galán, gran parte de la hostelería somedana está sostenida por personas que han venido de fuera a trabajar y considera un reto integrar estas nuevas vecindades en la comunidad; «Matumaini» ya está pensando en organizar un encuentro en el que compartir productos de los diferentes países e iniciar poco a poco una convivencia que vaya integrando en Somiedo a todas estas personas que han llegado a trabajar desde diversos lugares, sobre todo desde Rumanía.

Taller de música organizado por «Matumaini» en el patio del colegio de Pola de Somiedo

Y hablando de hostelería, Manu piensa que hay una acuciante falta de interés por el colectivo. «Cada cual batalla por su cuenta», comenta, «las asociaciones no funcionan lo que desentona con el cada vez mayor tirón de Somiedo». En su opinión, «se necesitan nuevos liderazgos para refundar la vida asociativa hostelera, generar iniciativas ilusionantes y tener una voz única ante la Administración».

«Hay mucha calidad en la hostelería somedana, gran conocimiento del medio y una larga experiencia; son los mejores mimbres para hacer una Asociación fuerte y coordinada, que trabaje por el bien común, pero es necesario superar la falta de motivación e interés por el movimiento asociativo». «No podemos caer en manos de grandes corporaciones hosteleras que nos colonicen, Somiedo perdería su esencia», añade.

Por si fuera poco el trabajo que desarrolla Manuel Galán en Somiedo, hace un año, un grupo de descendientes de don Álvaro Flórez Estrada fundó la asociación que lleva el nombre de este ilustre personaje. Su objetivo fundamental es dar a conocer su vida y obra mediante visitas guiadas a su casa natal, realización de jornadas de estudio y toda una pléyade de actividades culturales que intentan paliar la ausencia que se detecta en el concejo, exposiciones temporales, conciertos de jazz, recitales de poesía, música de cantautores, teatro, música tradicional asturiana y un largo etcétera. «Este año», me dice Manu con cara de satisfacción, «hemos tenido más de 2.000 personas participando en el conjunto de nuestras acciones». Cuando me despido de Manu Galán y de su familia, este me comenta que se le olvidó decirme que sus hijos son inmensamente felices aquí, en el cole, con sus amistades, el medio que les rodea, y que es un regalo poder criarlos en este entorno disfrutando de una etapa de su edad adulta en este rincón de Asturias.

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ | Miembro Numerario Permanente Del Real Instituto De Estudios Asturianos

El reto de gestionar el éxito

Víctor M. Vázquez

«Nadie mejor que los somedanos para señalar el camino más adecuado a seguir», señala Nicanor Fernández, presidente de la Fundación Oso de Asturias, que defiende la progresión espectacular del concejo: «En todas las épocas del año recorrerlo es una maravilla»

La Nueva España

Hay quien piensa que Nicanor Fernández Álvarez es uno de los asturianos más influyentes en lo que se refiere a la actividad política, social y empresarial de la región. Pero lo que es seguro es que es una de esas personas francamente reflexivas de las que se suele decir que tiene una cabeza muy bien amueblada; personalmente puedo refrendarlo, pues la vida me llevó hace muchos años a entablar una sincera amistad con él, a conocerle creo que ciertamente bien e incluso a poder trabajar bajo su estricta y exigente batuta, con un resultado que presumo satisfactorio para ambos.

Las circunstancias laborales llevaron a Nicanor Fernández a nacer en Laciana (León), su familia participó en la fundación y dirección de la compañía minera Hullas de Coto Cortés, pero él se considera un asturiano por los cuatro costados y, como otros muchos lacianiegos, es de los que piensa que El Cornón no divide, sino que en realidad une dos concejos asturianos, el de Villablino y el de Somiedo.

Central de La Malva antes de su última restauración

Si la vinculación con el primero de estos territorios le viene de cuna, la relación afectiva y profesional con el segundo, desde mediados de los 80 pasados, la explica refiriéndose a tres presuntos culpables, Pedro de Silva, Aurelio Álvarez y un tal Víctor Vázquez, que por cierto firma estas pequeñas crónicas semanales sobre el devenir y el futuro del Parque Natural de Somiedo, 30 años después de su declaración.

En la vida laboral de Nicanor Fernández destacan sobre manera el haber sido director de la Presidencia del Principado de Asturias, posteriormente de la de Hidrocantábrico, director de la Fundación EDP y empresario. Hoy, además, desde hace algo más de un año, ocupa la presidencia de la Fundación Oso de Asturias (FOA).

Placa de homenaje a Narciso Hernández Vaquero, técnico ideólogo de la explotación de los lagos somedanos, en el interior de la central de La Malva

Somiedo como referente vital

Lo primero que destaca mi contertulio al referirse al Parque Natural de Somiedo es una importante relación personal, familiar y profesional con este territorio, del que procura que nada de lo que allí sucede le resulte ajeno. Y si antes hacía referencia a las personas que menciona como inductores de su «somiedofilia», por su detallado conocimiento del paisaje y del paisanaje, destaca que su vinculación a Hidrocantábrico, hoy EDP, y desde hace más de un año por el nombramiento como presidente de la Fundación Oso de Asturias, le ha servido para acrecentar más esta querencia.

Conocedor de todos los entresijos que conllevó la declaración del espacio protegido somedano, no en vano en aquellos años Nicanor Fernández trabajaba, codo con codo y puerta con puerta, con el Presidente Pedro de Silva, no duda en afirmar que «la evolución del Parque Natural desde su constitución ha sido espectacular; hoy en día, pese a las dificultades que siempre existen, los somedanos están orgullosos de serlo», para comentarme a continuación, que «este es un indicador que puede resumirlo todo».

Con la humildad del analista preclaro que siempre ha sido, Nicanor Fernández no duda en anteponer su conocimiento de la realidad somedana para manifestarme que «quizás por eso, a veces, me atrevo a opinar sobre aquello que pienso es mejor para esa tierra, pero siempre desde el respeto y la convicción de que, en general, nadie mejor que quien allí vive para señalar el camino más adecuado a seguir».

Chapa de identificación de uno de los vigilantes de Saltos de Agua de Somiedo.

Ciertamente, Nicanor tiene razón, pero Somiedo ya no es sólo de sus habitantes, ni nunca lo ha sido, hay un gran patrimonio colectivo que pervivió gracias a las aportaciones de muchas personas anónimas o no tanto, y gracias a muchos esfuerzos se han alcanzado éxitos impensables en 30 años de gestión, le digo, y yo veo claroscuros que pueden distorsionar un futuro sostenible en el medio plazo.

«Mira, gestionar el éxito no es más fácil que alcanzarlo», me dice con contundencia; «evidentemente Somiedo no puede crecer indefinidamente en número de visitantes, y de manera muy especial durante los meses de verano -hay algún día o momentos bastante incómodos-, sin poner en riesgo su propia esencia», afirma Fernández para hablarme de algo que viene comentando desde hace años cuando le preguntan cosas parecidas.

Osa con dos esbardos. (La Voz de asturias)

Para él lo más importante es «apostar por la calidad en todos los niveles, lograr que quienes visitan nuestro primer parque natural ‘gasten más’, porque reciben más y mejores servicios y profundizar en la desestacionalización». A este respecto me habla de su experiencia personal: «no hay época del año, lo sé muy bien, en que recorrer Somiedo no sea una maravilla».

Preservar el oso pardo y su hábitat, objetivo prioritario

Como continuación de su apuesta por la calidad, Nicanor Fernández dice: «Unido a esto me preocupan mucho las últimas expectativas, estimo que desmesuradas, en torno al avistamiento de osos. Su hábitat es extremadamente sensible y cualquier interferencia en él más allá de los usos locales tradicionales, puede acarrear consecuencias negativas para consolidar la recuperación de esta especie, que incluso mucho más allá de su importantísimo valor medioambiental, constituye una tarjeta de referencia impagable».

Público asistente a una visita a la central de La Malva

Mi contertulio no pierde el tiempo en pausas y continúa su discurso con unas apreciaciones ciertamente interesantes, y poco maduradas por quienes hablan últimamente de la bondad de los avistamientos de osos en libertad. «Si un porcentaje muy alto de quienes visitan Somiedo lo hace por que espera ‘ver’ osos, pueden suceder una de estas dos cosas: No los observa y ello defrauda sus expectativas, o bien la presión para lograrlo, más pronto que tarde, tendrá efectos indeseados sobre la especie».

«El objetivo», añade Fernández, «tiene que ser visitar las tierras en las que viven los osos, pues ello es garantía más que suficiente de una experiencia extraordinaria. Si además, de manera respetuosa, e incluso con un asesoramiento profesional, se produce un avistamiento, ¡magnífico!». Además, el presidente de la FOA piensa que este va a ser uno de los temas cruciales en los próximos meses y opina que debemos ser muy, muy responsables, con las medidas que se adopten al respecto, e insiste que la primera «es no crear expectativas desmedidas».

¿Hacia dónde debería avanzar el parque de Somiedo?

Cuando lanzo esta pregunta a Nicanor Fernández, responde con la rapidez que le caracteriza. «Con los recursos naturales, el máximo respeto. Su preservación es el mayor activo de presente y de futuro para los somedanos; y para ellos, y para quienes les visitan, disponer de buenos servicios sociales, educativos, médicos y, totalmente imprescindible, un acceso competitivo a las redes de sistemas de información y comunicación. Es lo razonable para fijar población y desarrollar un sector servicios de calidad». También ve mi interlocutor la necesidad de que algunas actividades de transformación agroalimentaria en pequeña y mediana escala, tuvieran un papel más relevante.

Para Nicanor Fernández, otro tipo de iniciativas tendrían difícil cabida en el Parque Natural de Somiedo, ya que no es posible ni mucho menos deseable el «todo vale» sin poner en riesgo su propia esencia.

Uno de los lagos de Saliencia, el de la Cueva o de la Mina

Para él y para otras muchas personas a las que no nos une ninguna vinculación de tipo laboral con la producción energética, la central de La Malva, con algo más de 100 años de existencia, constituye el ejemplo de una actividad industrial muy integrada en el entorno, y de todo punto respetuosa.

Ciertamente, la creación de aquella empresa matriz, Saltos de Agua de Somiedo, germen de la que luego sería Hidroeléctrica del Cantábrico, ha sido un factor determinante en el desarrollo del concejo de Somiedo y aquella primera central, hoy en día un auténtico museo vivo, pues sigue en producción, es una magnífica tarjeta de visita e incluso un soporte económico muy significativo para los somedanos. Mientras hablamos de este tema, Nicanor Fernández no duda en comentarme que «personalmente, en la parte que corresponde a EDP, estoy muy orgulloso de formar parte de su entrañable historia».

«Dado que Somiedo está en el ADN de la compañía, que ha sido y es un extraordinario vecino, contribuyendo desde luego a la economía del concejo, pero también a la divulgación de sus valores a través de publicaciones y otras iniciativas sociales y culturales relevantes todos los años», comenta Nicanor Fernández, «en los últimos meses, con motivo de la celebración del 30 aniversario de la declaración del Parque Natural, la Fundación EDP se ha convertido en el principal patrocinador de las actividades que se están llevando a cabo».

Tertulia 17 de Mieres en La Central de la Malva

«Buena prueba de que La Malva y EDP no son sólo parte de una gran historia común, sino que constituyen una clara apuesta de futuro», apunta para finalizar esta agradable conversación, mientras degustamos sendos cafés en su despacho.

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ (Miembro Numerario Permanente Del Real Instituto De Estudios Asturianos)