El 23-F y la memoria encadenada.

Lo que costó “LLEGAR HASTA AQUÍ”. 

EL HISTÓRICO GOLPE DEL 23-F .

El 23 de febrero de 2016 se cumplieron 35 años desde el intento de Golpe de Estado que mantuvo en vilo a España durante 18 horas.

Tensión en el parlamento tras la entrada de Tejero. Fuente.

Tensión en el parlamento tras la entrada de Tejero. Fuente.

El 23-F y la memoria encadenada.

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El  23 de febrero de 1981 el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entraba al Congreso de los Diputados pistola en mano, protagonizando una escena de la transición española que quedaría inmortalizada por las cámaras de Televisión Española. Han pasado ya 33 años de aquel intento de golpe de estado y aún a día de hoy quedan muchos interrogantes que resolver sobre lo que hubo detrás de esa intentona golpista. Esta pequeña reseña pretende narrar los hechos ocurridos, sus precedentes y, por último, plantear algunas de las dudas que desde la disciplina histórica planean sobre el hecho.

La transición a la democracia española supuso, entre otras muchas cosas, la construcción de un proyecto político que dejó fuera de juego a varias fuerzas políticas que con el régimen franquista gozaban de poder, prestigio y potencial económico. Si bien la transición fue un pacto desde el poder, esto no significó que no hubiera sectores excluidos. Estos sectores, popularmente conocidos como el bunker, tenían entre sus miembros a personajes cuya existencia en el mundo de la política se supeditaba a la existencia del régimen, miembros de sectores financieros y económicos ligados a la dictadura, los sectores más inmovilistas de la Iglesia y por supuesto un no desdeñable número de miembros de las Fuerzas Armadas. No debemos perder de vista que el ejército fue uno de los puntales fundamentales en los que se apoyó el franquismo y que un gran número de sus altos mandos no sólo profesaba una lealtad firme a la figura de Franco, sino que además, gran parte de ellos compartían y defendían la imagen de España que el dictador había construido: el ejército no era un mero agente accidental (un sector que apoyaba al régimen por pragmatismo y no por convicción), sino más bien un elemento constitutivo de la dictadura.102thxv

Si tenemos en cuenta lo anteriormente expuesto, no nos debería de extrañar que un sector del ejército actuara como opositor firme del proceso de democratización. Por otra parte, se sumaría a su posición inicialmente antidemocrática la indignación por la legalización del Partido Comunista en 1977, que no sólo propiciaría airadas respuestas desde el ejército, sino también la dimisión del Almirante de la Marina Gabriel Pita da Veiga.

Para algunos mandos del ejército, las fuerzas armadas representaban el espíritu del 18 de julio (el día de 1936 en el que se fraguó el golpe de estado de Franco, fecha fetiche para la ultraderecha española) y en ella se depositaban las esencias mismas de la nación; la democracia, por su parte, era considerada un elemento ajeno a la idiosincrasia española, y en un claro paralelismo entre la Segunda República y la Transición, la presentaban como el principio de todos los males de España. Por tanto, podemos señalar que parte del ejército respondía a un posicionamiento ideológico ultraderechista e involucionista.

En este marco comenzó a gestarse un ambiente de malestar entre algunos miembros del ejército que desembocaría en llamamientos a la salvación de la nación, como el que en septiembre de 1977 se le hizo llegar al Rey de manos de un grupo de militares liderados por De Santiago, donde se incluían figuras como Milans del Bosch o Pita da Veiga; o en la intentona de secuestro del gobierno conocida como ‹‹Operación Galaxia››, coordinada por Tejero e Ynestrillas y que fue desmantelada por la policía.

Tema ppal.: -ESPAÑA TEMAS--POLITICA--GOLPES DE ESTADO--23 DE FEBRERO DE 1981- Espectáculos: Fecha imagen: 1981/02/23 D.onomásticos: ARAMBURU TOPETE-JOSE LUIS,ARMADA COMYN-ALFONSO,SAENZ DE SANTAMARIA-JOSE ANTONIO D.geográficos: D.temáticos: Fuente: ABC Autor: SIN FIRMA Pie de foto: Descripcion: EL DIRECTOR GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL, GENERAL ARAMBURU TOPETE, EL INSPECTOR DE LA POLICÍA NACIONAL, GENERAL SAENZ DE SANTAMARÍA Y EL SEGUNDO JEFE DEL ALTO ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO, GENERAL ARMADA COMYN, QUE PERMANECIERON REUNIDOS EN EL HOTEL PALACE Id: 17127669

Alfonso Armada rodeado de militares se dirige al Congreso. Fuente.

Llegados a este punto es importante remarcar que para que un golpe de Estado se lleve a cabo deben existir una serie de elementos que lo hagan posible. El ambiente enrarecido anteriormente descrito conforma uno de esos elementos: la estructura de oportunidades, es decir, la existencia de un marco favorable en el que desarrollar la acción (el golpe). Por otra parte también debe existir un discurso que aglutine a las fuerzas que participarán en el golpe, es decir, que movilice a los actores golpistas a la acción. Este elemento fue de sobra cubierto por un gran número de publicaciones dirigidas por la prensa ultraderechista afín al franquismo, prensa financiada por simpatizantes y consumida no sólo por militares, sino también por miembros de la sociedad civil. Junto a la prensa también existieron agrupaciones políticas herederas del franquismo que se encargaron de articular un discurso y que concurrieron a las elecciones de 1977 y 1979, pero que observaron cómo sus propuestas involucionistas no tenían el más mínimo respaldo electoral. De esta forma, una vez la ultraderecha fue consciente de su incapacidad para liderar un proyecto político de masas, adoptó la variable golpista como solución final para no perder definitivamente el poder.

Carros de combate por las calles de Valencia tras la orden de Milans del Bosch. Fuente.

Carros de combate por las calles de Valencia tras la orden de Milans del Bosch. Fuente.

Más allá de la existencia de fuerzas reaccionarias en el país, lo cierto es que existía un clima de enrarecimiento político que se veía reforzado por una violenta oposición a Adolfo Suárez, quien no contaba ya ni con el apoyo interno de su partido; por un recrudecimiento de la violencia terrorista de ETA y de las agrupaciones de ultraderecha y el GRAPO; y por una severa crisis económica ligada a la crisis internacional del petróleo. Todas las condiciones de crisis interna estallarían con la dimisión de Adolfo Suárez y con la celebración parlamentaria del 23 de febrero donde se elegiría a su sucesor al frente del gobierno.

¿Cual era el plan de los militares para esa sesión parlamentaria? Frente a la teoría que se ha extendido de que el golpe del 23-F fue la confluencia de muchos planes distintos y que en su heterogeneidad radicó su fracaso, creo que la aproximación de Jesús de Andrés es mucho más certera: en el golpe del 23-F probablemente cada militar tendría una solución distinta para salvar a la patria, pero la trama tenía una dirección clara: involución política y vuelta al orden franquista, a pesar de que cada uno de los protagonistas tuviera un plan o una perspectiva del golpe distinta.

El curso de la acción se desarrollaría del siguiente modo: Tejero tomaría el Congreso a modo golpe de efecto, Pardo Zancada, al mando de la División Acorazada Brunete de Madrid tomaría RTVE para informar del golpe a la población, y en paralelo Milans del Bosch sacaría los tanques a la calle en Valencia y se pronunciaría un bando(1) en clara alusión nostálgica a la Guerra Civil (curiosamente, el bando pronunciado por Milans del Bosch tenía algunas frases copiadas literalmente del bando leído por Saliquet en Madrid durante la Guerra Civil). Por su parte Alfonso Armada, uno de los cerebros de la operación y figura cercana al rey Juan Carlos, se trasladaría a Zarzuela para ser nombrado como sucesor de Adolfo Suárez. A su vez, Milans del Bosch esperaba que el resto de Capitanías Generales se uniera al golpe.

Los diputados se levantan de sus escaños y miran hacia la puerta por la que el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, pistola en mano, acaba de irrumpir en el hemiciclo durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.

El plan de Armada se basaba en la conformación de un gobierno de concentración con miembros de todos los partidos políticos tras el golpe de fuerza militar y auspiciado por la Corona; era una estrategia de fuerza para someter la democracia. Con lo que posiblemente no contó Armada, ni tampoco Milans del Bosch, fue con la variable de que la Corona no apoyaría el golpe y que, por efecto directo, la Capitanía General de Madrid tampoco lo haría, y con ella el resto de las capitanías generales del país. Con Juan Carlos rechazando públicamente el golpe, éste se deshizo como un castillo de naipes y su fracaso fue inexorable.

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Tejero exige silencio a los congresistas. Una de las imágenes del 23-F más reproducidas. Resultó ganadora del Premio Nacional de Periodismo y el World Press Photo, entre otros reconocimientos.

No querría acabar la reseña sin compartir unas conclusiones finales, que más que conclusiones son dudas razonables. El relato que aquí os presento tiene mucho de Historia Oficial,  lo cierto es que aún queda mucho trabajo por realizar desde la profesión. Existe un cierto consenso sobre los protagonistas militares del golpe: Tejero, como pieza de acción poco integrada en la conspiración, llegando a niveles tales que en el juicio celebrado al año siguiente él mismo confesaría que no entendía lo que había sucedido el 23-F; Armada, como eje de la conspiración, que se desenvolvió entre medias verdades para coordinar el golpe y que finalmente no supo medir el grado de apoyo que recibiría de la Corona (no supo medir, o se llevó una sorpresa, según qué especialista se consulte); y Milans del Bosch, el militar leal a la corona que despreciaba la democracia. Pero más allá de esto no existen trabajos que indaguen profundamente en las vías de financiación del golpe; tampoco conocemos en profundidad el grado de conocimiento de las partes de la trama (políticos y Corona, fundamentalmente), ni el grado de compromiso que Armada tenía de cada uno.

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Los congresistas observan con inquietud al teniente coronel Antonio Tejero

Por otra parte, la historia oficial, muy amiga de la épica ha gustado de representar a ciertas figuras como heroicas y como servidores desinteresados de la democracia. Trabajos futuros en este periodo nos permitirán conocer cuánto de pragmatismo de supervivencia o de romanticismo democrático tuvo cada decisión tomada aquella madrugada del 24 de febrero.

Bibliografía|

CAMARENA, VICENTE, GONZÁLEZ, JESÚS, SIERRA, VERONICA, “El 23-F dos décadas después: apuntes y recuerdos.”, Actas del III simposio de Historia Actual. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos, 2002.

DE ANDRÉS, JESÚS, “«¡Quieto todo el mundo!» El 23-F y la transición española”, Historia y Política nº5. Centro de estudios políticos y constitucionales, 2001.

SOTO, ALVARO, “Transición y cambio en España. 1975-1996″, Madrid: Alianza Editorial, 2005.

FUENTE: ARTÍCULO DE TÉMPORA (MAGAZINE DE HISTORIA). http://www.temporamagazine.com