“El conocimiento del mundo prerromano en el occidente asturiano se vio lastrado durante décadas por un negacionismo grosero, pertinaz y acientífico”

ÁNGEL VILLA VALDÉS | Arqueólogo
“Todo lo que permita despertar el interés por la historia es una buena noticia”09.08.2016 |
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Vegadeo, T. CASCUDO La asociación Amigos de Vegadeo y su Concejo ha dedicado sus XIII Jornadas de historia local a profundizar en la denominada estela de Nicer, una pieza funeraria hallada en el municipio en 1933 y que se expone en el Museo Arqueológico de Asturias. El colectivo planteó el año pasado a la Administración regional que enviase una réplica de la pieza a Vegadeo y Cultura accedió: desde ayer la copia de la pieza está expuesta en la primera planta de la Casa de Cultura veigueña. El encargado de inaugurar las jornadas de historia fue el arqueólogo Ángel Villa Valdés, gran conocedor de la comarca occidental pues, aunque ahora trabaja en el Museo Arqueológico de Asturias, dirigió durante años el plan arqueológico del Navia-Eo. Las jornadas de historia continúan hoy de la mano del arqueólogo Rubén Montes, que hablará sobre dónde y cómo vivió Nicer y permitirá a los asistentes imaginarse cómo eran los poblamientos castreños de los albiones. Villa atendió a LA NUEVA ESPAÑA antes de pronunciar en suelo veigueño una conferencia que llevó por título “¿Quién fue Nicer? La sociedad de los albiones en el siglo I d. C.”?

-Siguiendo el título de la conferencia, ¿quién fue Nicer?

-De Nicer sabemos, en primer lugar, lo que los especialistas en epigrafía han deducido a partir de la inscripción. En general se admite que se trata de un individuo muerto a los 75 años, hijo de Clutos o Clutosus, natural de un castro conocido como Cariaca, que pertenecía al pueblo de los albiones y que fue distinguido con la condición de “príncipe” entre aquéllos. Las excavaciones arqueológicas nos han proporcionado datos muy útiles para amueblar el paisaje que le fue propio a este personaje, que hubo de vivir probablemente hacia mediados del siglo I d. C., un tiempo de conflictos y cambios muy profundos en la sociedad astur-galaica impuestos por la Administración romana y consumados bajo una férrea tutela militar.

-La pieza fue localizada en 1933 en el lugar veigueño de A Corredoira. ¿Qué supuso el hallazgo y qué información aporta?

-El descubrimiento y la adquisición de la estela por el Museo Arqueológico de Oviedo fue un hecho muy afortunado para todos y, como ocurrió con otros aspectos de nuestra protohistoria, decisivamente amplificado en los ambientes académicos por el estudio de Antonio García y Bellido, el gran divulgador de la arqueología castreña de Asturias, con quien esta región tiene pendiente un más que justificado reconocimiento. Él dio a conocer la pieza en 1943 y una lectura, grosso modo aún vigente, que materializaba la existencia de un pueblo mencionado en las fuentes clásicas, los albiones, asentado en la costa cantábrica en torno a un río conocido por este motivo como “Navialvión” y que la mayor parte de los investigadores identifican con el Navia actual. Además, la inscripción menciona el nombre de una población, probablemente un castro, que ha de ubicarse, si no se trata de uno de ellos, en el entorno de yacimientos tan importantes como Coaña, Mohías, Pendia o el Chao de San Martín. Otra cuestión del mayor interés es el título de “príncipe”, dignidad sobre la que cabe discutir si se trata de una magistratura heredada de la Edad del Hierro que designaba una jefatura entre las comunidades castreñas prerromanas o bien tiene su origen en los tiempos posteriores a la conquista de cántabros, astures y galaicos, reflejo del ascenso social, de la promoción de determinados individuos a categorías aristocráticas que desarrollaran funciones destacadas durante las primeras décadas de administración romana. En fin, las sugerencias, las incógnitas, los elementos para la discusión en la lápida de Nicer son tan variados como la intención y el ámbito en el que se enmarque su estudio.

-Así que las principales pistas sitúan el denominado en la lápida como castro Cariaca en el valle del Navia.

-De acuerdo con la interpretación dominante de las fuentes clásicas, el territorio Albión se extendería por las riberas del Navia. Se desconoce cuáles eran sus límites pues otros pueblos como Cibarcos, Egibarros o Egobarros aparecen mencionados como habitantes de las tierras comprendidas hasta el río Eo. Se sabe que la fórmula de C invertida que antecede al topónimo Cariaca, cuya utilización no superó el siglo I d. C., era de uso frecuente cuando el difunto había fallecido fuera de su lugar de procedencia.

-¿Qué se sabe de la presencia de los albiones en la comarca y qué incógnitas quedan pendientes de resolver en la actualidad?

-Gracias a las excavaciones arqueológicas poseemos una visión cada día más rica del modo de vida de aquel pueblo. Su rastro más evidente son los castros que se extienden por el valle del río Navia; decenas de poblados fortificados con monumentales fosos y murallas, habitados por comunidades que reunían entre 100 y 150 individuos y cuyos modos de vida fueron, en algunos aspectos, someramente descritos por Estrabón hace unos dos mil años. Las excavaciones nos han mostrado además su habilidad en el tratamiento de los metales, el aprovechamiento intensivo de los recursos de su entorno y una organización social compleja que se expresa arqueológicamente, es decir, a través de sus restos materiales, con creaciones originales como las saunas rituales, que se mantuvieron vigentes durante siglos. Lamentablemente, el conocimiento de este mundo prerromano en el occidente de Asturias se vio lastrado durante décadas por un negacionismo grosero, pertinaz y acientífico que, a pesar de los avances producidos en las últimas décadas, se negaba a admitir no ya la entidad cultural del mundo indígena anterior a Roma, sino su propia existencia. En este contexto, la estela de Nicer se mantiene como pieza clave para progresar en el conocimiento de un tiempo de cambios rápidos y profundos que significaron la quiebra de un mundo y una cultura centenaria bajo el peso de una severa política tributaria y un aparato militar poderoso.

-¿Qué le parece que una réplica de la estela se exponga de manera permanente en Vegadeo?

-Todo aquello que permita despertar el interés de los ciudadanos por su patrimonio y su historia es, en principio, una buena noticia. Luego, la bondad del proyecto dependerá de cómo y con qué objeto se trate la iniciativa. Habrá que confiar en la sensatez de nuestros gestores y en la acción de centinela indispensable de la comunidad a través, por ejemplo, de la Asociación de Amigos de Vegadeo, para que la exposición de la réplica no sea una noticia de verano y pueda percibirse, pasado el tiempo, como un acontecimiento importante en la vida cultural de la comarca.

-¿En qué medida iniciativas como ésta pueden servir para estimular el interés de los vecinos por su historia?

-Sin duda. De hecho, la estela de Nicer ocupa una posición muy destacada en la muestra “DOMVS. Una casa romana en el castro de Chao Samartín”, que se mantiene abierta estos meses en el castro gijonés de la Campa Torres y cuyo discurso está centrado en la superposición del poder romano sobre las comunidades indígenas del área eo-naviega.