El reto de gestionar el éxito

Víctor M. Vázquez

“Nadie mejor que los somedanos para señalar el camino más adecuado a
seguir”, señala Nicanor Fernández, presidente de la Fundación Oso de
Asturias, que defiende la progresión espectacular del concejo: “En todas
las épocas del año recorrerlo es una maravilla”

La Nueva España

Hay quien piensa que Nicanor
Fernández Álvarez es uno de los asturianos más influyentes en lo que se refiere
a la actividad política, social y empresarial de la región. Pero lo que es
seguro es que es una de esas personas francamente reflexivas de las que se
suele decir que tiene una cabeza muy bien amueblada; personalmente puedo
refrendarlo, pues la vida me llevó hace muchos años a entablar una sincera
amistad con él, a conocerle creo que ciertamente bien e incluso a poder
trabajar bajo su estricta y exigente batuta, con un resultado que presumo
satisfactorio para ambos.

Las circunstancias laborales llevaron
a Nicanor Fernández a nacer en Laciana (León), su familia participó en la
fundación y dirección de la compañía minera Hullas de Coto Cortés, pero él se
considera un asturiano por los cuatro costados y, como otros muchos
lacianiegos, es de los que piensa que El Cornón no divide, sino que en realidad
une dos concejos asturianos, el de Villablino y el de Somiedo.

Central de La Malva antes de su última restauración

Si la vinculación con el primero de
estos territorios le viene de cuna, la relación afectiva y profesional con el
segundo, desde mediados de los 80 pasados, la explica refiriéndose a tres
presuntos culpables, Pedro de Silva, Aurelio Álvarez y un tal Víctor Vázquez,
que por cierto firma estas pequeñas crónicas semanales sobre el devenir y el
futuro del Parque Natural de Somiedo, 30 años después de su declaración.

En la vida laboral de Nicanor
Fernández destacan sobre manera el haber sido director de la Presidencia del
Principado de Asturias, posteriormente de la de Hidrocantábrico, director de la
Fundación EDP y empresario. Hoy, además, desde hace algo más de un año, ocupa
la presidencia de la Fundación Oso de Asturias (FOA).

Placa de homenaje a Narciso Hernández Vaquero, técnico ideólogo de la explotación de los lagos somedanos, en el interior de la central de La Malva

Somiedo como referente vital

Lo primero que destaca mi contertulio
al referirse al Parque Natural de Somiedo es una importante relación personal,
familiar y profesional con este territorio, del que procura que nada de lo que
allí sucede le resulte ajeno. Y si antes hacía referencia a las personas que
menciona como inductores de su “somiedofilia”, por su detallado
conocimiento del paisaje y del paisanaje, destaca que su vinculación a
Hidrocantábrico, hoy EDP, y desde hace más de un año por el nombramiento como
presidente de la Fundación Oso de Asturias, le ha servido para acrecentar más
esta querencia.

Conocedor de todos los entresijos que
conllevó la declaración del espacio protegido somedano, no en vano en aquellos
años Nicanor Fernández trabajaba, codo con codo y puerta con puerta, con el
Presidente Pedro de Silva, no duda en afirmar que “la evolución del Parque
Natural desde su constitución ha sido espectacular; hoy en día, pese a las
dificultades que siempre existen, los somedanos están orgullosos de
serlo”, para comentarme a continuación, que “este es un indicador que
puede resumirlo todo”.

Con la humildad del analista preclaro
que siempre ha sido, Nicanor Fernández no duda en anteponer su conocimiento de
la realidad somedana para manifestarme que “quizás por eso, a veces, me
atrevo a opinar sobre aquello que pienso es mejor para esa tierra, pero siempre
desde el respeto y la convicción de que, en general, nadie mejor que quien allí
vive para señalar el camino más adecuado a seguir”.

Chapa de identificación de uno de los vigilantes de Saltos de Agua de Somiedo.

Ciertamente, Nicanor tiene razón,
pero Somiedo ya no es sólo de sus habitantes, ni nunca lo ha sido, hay un gran
patrimonio colectivo que pervivió gracias a las aportaciones de muchas personas
anónimas o no tanto, y gracias a muchos esfuerzos se han alcanzado éxitos
impensables en 30 años de gestión, le digo, y yo veo claroscuros que pueden
distorsionar un futuro sostenible en el medio plazo.

“Mira, gestionar el éxito no es
más fácil que alcanzarlo”, me dice con contundencia; “evidentemente
Somiedo no puede crecer indefinidamente en número de visitantes, y de manera
muy especial durante los meses de verano -hay algún día o momentos bastante
incómodos-, sin poner en riesgo su propia esencia”, afirma Fernández para
hablarme de algo que viene comentando desde hace años cuando le preguntan cosas
parecidas.

Osa con dos esbardos. (La Voz de asturias)

Para él lo más importante es
“apostar por la calidad en todos los niveles, lograr que quienes visitan
nuestro primer parque natural ‘gasten más’, porque reciben más y mejores
servicios y profundizar en la desestacionalización”. A este respecto me
habla de su experiencia personal: “no hay época del año, lo sé muy bien,
en que recorrer Somiedo no sea una maravilla”.

Preservar el oso pardo y su hábitat, objetivo prioritario

Como continuación de su apuesta por
la calidad, Nicanor Fernández dice: “Unido a esto me preocupan mucho las
últimas expectativas, estimo que desmesuradas, en torno al avistamiento de
osos. Su hábitat es extremadamente sensible y cualquier interferencia en él más
allá de los usos locales tradicionales, puede acarrear consecuencias negativas
para consolidar la recuperación de esta especie, que incluso mucho más allá de
su importantísimo valor medioambiental, constituye una tarjeta de referencia
impagable”.

Público asistente a una visita a la central de La Malva

Mi contertulio no pierde el tiempo en
pausas y continúa su discurso con unas apreciaciones ciertamente interesantes,
y poco maduradas por quienes hablan últimamente de la bondad de los
avistamientos de osos en libertad. “Si un porcentaje muy alto de quienes
visitan Somiedo lo hace por que espera ‘ver’ osos, pueden suceder una de estas
dos cosas: No los observa y ello defrauda sus expectativas, o bien la presión
para lograrlo, más pronto que tarde, tendrá efectos indeseados sobre la
especie”.

“El objetivo”, añade
Fernández, “tiene que ser visitar las tierras en las que viven los osos,
pues ello es garantía más que suficiente de una experiencia extraordinaria. Si
además, de manera respetuosa, e incluso con un asesoramiento profesional, se
produce un avistamiento, ¡magnífico!”. Además, el presidente de la FOA
piensa que este va a ser uno de los temas cruciales en los próximos meses y
opina que debemos ser muy, muy responsables, con las medidas que se adopten al
respecto, e insiste que la primera “es no crear expectativas
desmedidas”.

¿Hacia dónde debería avanzar el parque de Somiedo?

Cuando lanzo esta pregunta a Nicanor
Fernández, responde con la rapidez que le caracteriza. “Con los recursos
naturales, el máximo respeto. Su preservación es el mayor activo de presente y
de futuro para los somedanos; y para ellos, y para quienes les visitan,
disponer de buenos servicios sociales, educativos, médicos y, totalmente
imprescindible, un acceso competitivo a las redes de sistemas de información y
comunicación. Es lo razonable para fijar población y desarrollar un sector
servicios de calidad”. También ve mi interlocutor la necesidad de que
algunas actividades de transformación agroalimentaria en pequeña y mediana escala,
tuvieran un papel más relevante.

Para Nicanor Fernández, otro tipo de
iniciativas tendrían difícil cabida en el Parque Natural de Somiedo, ya que no
es posible ni mucho menos deseable el “todo vale” sin poner en riesgo
su propia esencia.

Uno de los lagos de Saliencia, el de la Cueva o de la Mina

Para él y para otras muchas personas
a las que no nos une ninguna vinculación de tipo laboral con la producción
energética, la central de La Malva, con algo más de 100 años de existencia,
constituye el ejemplo de una actividad industrial muy integrada en el entorno,
y de todo punto respetuosa.

Ciertamente, la creación de aquella
empresa matriz, Saltos de Agua de Somiedo, germen de la que luego sería
Hidroeléctrica del Cantábrico, ha sido un factor determinante en el desarrollo
del concejo de Somiedo y aquella primera central, hoy en día un auténtico museo
vivo, pues sigue en producción, es una magnífica tarjeta de visita e incluso un
soporte económico muy significativo para los somedanos. Mientras hablamos de
este tema, Nicanor Fernández no duda en comentarme que “personalmente, en
la parte que corresponde a EDP, estoy muy orgulloso de formar parte de su
entrañable historia”.

“Dado que Somiedo está en el ADN
de la compañía, que ha sido y es un extraordinario vecino, contribuyendo desde
luego a la economía del concejo, pero también a la divulgación de sus valores a
través de publicaciones y otras iniciativas sociales y culturales relevantes
todos los años”, comenta Nicanor Fernández, “en los últimos meses,
con motivo de la celebración del 30 aniversario de la declaración del Parque
Natural, la Fundación EDP se ha convertido en el principal patrocinador de las
actividades que se están llevando a cabo”.

Tertulia 17 de Mieres en La Central de la Malva

“Buena prueba de que La Malva y
EDP no son sólo parte de una gran historia común, sino que constituyen una
clara apuesta de futuro”, apunta para finalizar esta agradable
conversación, mientras degustamos sendos cafés en su despacho.

FUENTE: VÍCTOR M. VÁZQUEZ (Miembro Numerario Permanente Del Real
Instituto De Estudios Asturianos)