Los Bernaldo de Quirós y Mieres

Artículo en abierto de Juanjo en la Nueva España del lunes 16-10-2017

Juan José Menéndez, presidente de Tertulia 17

Los Bernaldo de Quirós y Mieres

La andadura de esta noble estirpe asturiana se remonta al siglo XII, aunque el despegue de la familia se produjo en XIV

Juan José Menéndez Fernández

Los Bernaldo de Quirós, ricos asturianos desde, al menos, el siglo XII, comienzan su andadura en Asturias en lo que en principio se domina popularmente la baja nobleza. La casa que hoy vamos a tratar comienza su ascenso social desde el primer momento que se tiene noticia de ellas, hasta convertirse, ya en el siglo XVI, en la más importante y prestigiosa del solar asturiano, y presenta un buen ejemplo de como una familia de ricos hombres podían escalar en la sociedad de la época moviéndose con firme cautela y arriesgándose solo en el momento decisivo, en su caso la guerra civil entre Pedro I y su hermano Enrique conde de Trastámara.

Hasta ese momento, las noticias que se tienen de los Bernaldo de Quirós son más bien escasas. Parecen tener origen en un tal Ximeno Bernaldo de Caso que en el siglo XII era señor de Caso, en la Montaña Oriental asturiana. No sería hasta el reinado de Fernando III el Santo que empezarían a ser conocidos por Bernaldo de Quirós, debido a que el cabeza de linaje, Gonzalo Bernaldo de Quirós (habrá muchos con el mismo nombre a partir de entonces), consigue la encomiendo del concejo homónimo, perteneciente a la mitra Ovetense.

ESCUDO DE ARMAS DE BERNALDO DE QUIRÓS

Existe una leyenda de donde sale el dicho “Después de Dios, la Casa de Quirós” que sitúa los orígenes de los Quirós en otro ilustre Bernaldo, el del Carpio, sobrino de Alfonso II “El Casto” y vencedor de la segunda batalla de Roncesvalles, pero, este personaje es semi-mítico, lo mismo que su filiación con los Quirós. Y otro mito sobre el origen de éstos nos habla de un tal Constantino hijo de los reyes de Constantinopla que habiendo ganado su escudo defendiendo nada menos que al Papa de Roma (el cual le concede el derecho de portar las llaves de San Pedro en el escudo), se encontraba al servicio del rey don Ramiro de Oviedo, y viéndole caer del caballo en el fragor de una batalla le grita para darle ánimos:”¡Is quirós, is quirós!” que en griego viene a ser “teneos fuerte”, “aguantad” logrando llegar a la vera del monarca y entregando sus armas y su caballo, con lo cual don Ramiro se salva y, al recordar las palabras de tan buen vasallo, le apellida Quirós y da origen al lema de la casa, pues el rey afirma que le debe la vida a Dios y después a la casa de Quirós.

Pero volvamos a la Historia. La penetración de los Bernaldo en la cuenca del Huerna- Río Grande (Caudal) parece haberse producido a mediados del siglo XIII, en esa época tenían en usufructo una casa en Pajares (Lena) y a finales del mismo siglo poseían viñas en Vega del rey (Lena). Durante el siglo XIV tiene lugar el despegue de los Bernaldo de Quirós, gracias sobre todo a Gonzalo Bernaldo III de Quirós, quien además de asegurarse las encomiendas episcopales de Quirós, Teverga, Proaza, Santo Adriano de Tuñón y Riosa, fue un gran partidario de D. Enrique, conde de Trastámara, en los conflictos que enfrentaron a este conde con su hermanastro el Rey Pedro I, al cual acabó dando muerte y ocupando el trono en su lugar. En la última etapa del enfrentamiento, Gonzalo Bernaldo tomó el control de Asturias en nombre de Enrique de Trastámara, por lo que además de asumir un notable protagonismo en la vida social y política asturiana, recibirá en recompensa por sus servicios el señorío de Valdecarzana de Teverga y la confirmación del señorío de Villoria en Laviana.

Torre del palacio de Camposagrado

Todo parece indicar que Gonzalo Bernaldo III de Quirós aprovecho su protagonismo en Asturias y la debilidad de los obispos ovetenses para usurpar numerosas rentas y derechos eclesiásticos, no solamente en los territorios donde era encomendero, sino también en otros limítrofes. El principal objetivo del linaje pasara a ser la cuenca del Huerna-Río Grande (Caudal). Hay constancia de que sus hijos Gutier González III de Quirós y Lope González III de Quirós, disfrutaban de derechos en las iglesias del valle del arrollo de Cuna y la de San Pelayo de Gallegos, hacia los años 1385-1386. Todas estas iglesias están ubicadas en territorio mierense. También es muy posible que Gonzalo Bernaldo III de Quirós disfrutase de bienes y derechos en el valle de Turón, pues las dos ramas familiares que parten de sus hijos Gutier González III de Quirós y Lope González III de Quirós poseyeron diversas propiedades en dicho valle, así como bienes en otros puntos de Mieres, algunos de ellos comprados al ciudadano ovetense Juan Estébanez y su familia. Estas posesiones mierenses eran de gran importancia para el linaje, ya que contribuirían notablemente a conectar las que hasta ahora habían sido sus principales áreas de influencia; las encomiendas episcopales del valle de Trubia, Quirós, Teverga, Proaza, etc? y el señorío de Villoria en la cuenca media-alta del río Nalón.

La rama principal del linaje será la encabezada por Gutier González III de Quirós, que murió combatiendo en la batalla Aljubarrota, hecho que tuvo lugar la tarde del 14 de agosto de 1385. Su hijo Juan Bernaldo II de Quirós acrecentó el patrimonio familiar en la zona de Mieres comprando la yuguería (bienes capitulares asignados) de Braña a los herederos de Juan Estébanez de Oviedo, esta yugueria fue legada años más tarde al monasterio de San Vicente de Oviedo en reconocimiento de ciertas mercedes (obsequios o donaciones), que había recibido del mismo y bajo condición de una memoria y misa aniversaria perpetua. (Archivo del Monasterio de San Pelayo de Oviedo, fondo San Vicente, nº 1.398). Juan Bernaldo II de Quirós también poseía los bienes de la aldea de Las Matiellas en el valle de Turón, que más tarde pasaron a pertenecer a su hija Marquesa Suárez de Quirós, mujer de Fernando Álvarez de Valdés, y al nieto de ambos, Lope de Quirós (hijo de doña Mencía de Valdés y Diego de Miranda). De este modo, el 1 de junio de 1480, Lope de Quirós vende al abad de San Vicente de Oviedo una serie de derechos equivalentes a los dos tercios de la villa de Las Matiellas y un tercio de sus montes, divisas y voz de villa, por el precio de 12.000 maravedís (Archivo del Monasterio de San Pelayo de Oviedo, fondo San Vicente, nº 2025.)

Reconstrucción del palacio hacía 1944

Los Bernaldo de Quirós y sobre todo Juan Bernaldo III de Quirós tenían el control sobre los portazgos (pagos por los derechos de paso), existentes entre Oviedo y el Puerto de Pajares (Olloniego, Mieres, Lena y Campomanes), se desconocen los medios por los que Juan Bernaldo III de Quirós consiguió esos portazgos, pero al menos el de Olloniego tuvo que haberse conseguido por concesión del obispo de Oviedo, señor jurisdiccional de ese coto. Cabe destacar que todos estos portazgos se sitúan sobre la importante ruta que comunicaba Oviedo con León a través de la cuenca del río Grande (río Caudal) y del Puerto de Pajares.

El mayorazgo de la Casa de Quirós (1474), tras recibir del Rey Enrique IV la correspondiente licencia, dada en Segovia el 28 de enero de 1474, Juan Bernaldo III de Quirós calificándose como criado, guarda y vasallo de dicho Rey, se decide hallándose en su casa fuerte de Mieres y ante el escribano público Álvaro González de Noreña el 18 de abril de 1474 a fundar el mayorazgo de la Casa de Quirós.

Llama la atención el hecho de que el fundador del mayorazgo se halle en la casa fuerte de Mieres, lo que no se sabe es que si con ello se alude simplemente a que la casa fuerte de Mieres era de construcción muy reciente o si se la está distinguiendo de otra torre más antigua que pertenecía al linaje en el mismo lugar. En cualquier caso, la casa fuerte de Mieres puede identificarse con la torre circular, dotada de saeteras (aberturas verticales, estrechas y profundas), una cortejadora o ventana geminada (ventana que se compone de dos arcos idénticos enlazados por una columnilla o pilar) y posiblemente chimenea. A la torre se le adosó posteriormente el denominado palacio de Camposagrado, nombre que alude a uno de los títulos nobiliarios que llegó a conseguir el linaje en siglos posteriores. La torre ha sido muy alterada en tiempos relativamente recientes (véase las torres señoriales de la Baja Edad Media asturiana, José Luis Avello Álvarez, León, 1991, p. 153).

D. Gonzalo entrega a D. Pedro Suárez de Quiñones las llaves de Oviedo

La posesión de la torre de Mieres suponía para los Bernaldo de Quirós, una rápida comunicación con la noble ciudad de Oviedo, donde el linaje también poseía torre y casa, así como el control de las rutas que salían de la ciudad de Oviedo en dirección a la ciudad de León a través de la cuenca del río Grande (río Caudal). Con la posesión de derechos señoriales, hereditarios y portazgos en las cuencas de los ríos Trubia (Quirós), río Grande / Caudal (Lena y Mieres) y Nalón medio-alto (Laviana y Caso), los Bernaldo de Quirós, no solo habían logrado conectar sus distintas áreas de influencia primitivas (Quirós y Villoria de Laviana), sino que consigue controlar buena parte de los accesos a toda la Montaña Central asturiana, desde el puerto Ventana hasta el puerto Tarna, lo cual tendría además perfecta relación con los interés del linaje en la ganadería trashumante desarrollada en este área montañosa.

Finalmente, resta decir que solo la prematura muerte de Juan Bernaldo IV, sin descendencia, en 1488, provocó el traspaso del mayorazgo a su hermano Gonzalo Bernaldo V de Quirós, quien pasaría a encabezar el linaje

FUENTE: JUAN JOSÉ MENÉNDEZ FERNÁNDEZ