Memoria de un valle (y II)

Juan José Menéndez Fernández

Juan José Menéndez Fernández

Las penurias vividas en la Güeria San Juan tras la Guerra Civil y el resurgimiento vinculado a la minería

17.08.2016 | La Nueva España

Juan José Menéndez Fernández Durante la terrible y despiadada Guerra Civil los pueblos de la Güeria volvieron a cobrar algo de vida al llegar a ellas gentes procedentes de las ciudades industrializadas, en donde, por la carencia de trabajo y alimentos, crecían las bolsas de pobreza y miseria mientras que en sus pueblos de origen las gentes tenían muchas carencias económicas, pero al menos contaban con recursos propios (frutos, productos de la huerta, ganado, etc…), para alimentarse. Aun así y en este valle en concreto, tanto en la guerra como en la posguerra, los pueblos fueron víctimas de saqueos, robos violaciones, vejaciones, muertes y un largo etc. Es necesario saber que los habitantes de la Güeria San Juan de Mieres, lo pasaron muy mal y además tardaron muchos lustros en empezar a levantar cabeza de tantas penurias. “Desdichado el pueblo que no sabe apoyarse atrás para dar un constante impulso hacia su futuro”.

En los años 40 (años de posguerra) La Güeria San Juan de Mieres vivió tiempos de penuria y hambre, la escasez fue patrimonio de muchas familias. “Acabada la guerra civil”, cundían privaciones y agobios en los pueblos de este concejo mierense, una casa desbaratada o un pueblo desasistido por la vejatoria ausencia de sus moradores son razones cumplidas para que cualquier hombre o mujer de cualquier paraje mierense se echaran al camino a buscarse de diferentes maneras la vida, así se forjo en ellos (con fortuna y amarguras), la unión con la tierra y el mundo que les rodeaba, con una visión poética y política de compromiso y solidaridad a retomar con coraje los valores de una cuenca minera que se enfrentó y peleo ante unas condiciones de supervivencia muy difíciles.

El verdadero desarrollo y crecimiento del valle resurge con la industria de la minería, había muchas minas asentadas en múltiples lugares de este emblemático valle. A partir de los años 40 y 50 comienzan a retroceder las explotaciones convencionales dejando paso a la profundización de pozos subterráneos, dejado la huella de sus castilletes en el paisaje.

En el año 1936 D. José Sela y Sela ya explotaba el Pozo Peñón en las inmediaciones de Los Pontones y minas de montaña en la zona de Vegadotos y el Casar. El 23 de febrero de 1939 se constituye la Sociedad Anónima Minas Tres Amigos, sociedad familiar formada por José Sela y sus hijos. El proyecto del pozo Tres Amigos está fechado en agosto de 1939. La profundización del pozo llega hasta 1ª planta, en marzo de 1940 se decide profundizar el pozo 120 metros más, hasta la cota de 4ª planta finalizando las obras en abril de 1941.

En 1950, la línea de ferrocarril ya transportaba el carbón de los pisos de montaña del valle al lavadero del Batán. Por aquel entonces, la dirección de la compañía propietaria (Fábrica de Mieres), viendo la importancia de dar futuro a la actividad en la zona, proyectaría la profundización del pozo Polio, actividad que daría comienzo en 1953, con el único apoyo de los operarios de la mina, y que ocupa los esfuerzos de toda esa plantilla hasta su despliegue completo en 1956, alcanzado el pozo una profundidad máxima de 411 metros, en 1959 culminada las obras con una instalación articulada sobre dos pozos: el Polio I, para misiones auxiliares y el Polio II, destinado a la extracción de mineral. Ambos castilletes situados sobre una plataforma de terreno artificial, elevado junto al río Polio (el que nace en Siete Fuentes).

Durante mucho tiempo fueron muchas las familias procedentes del resto de España las que se asentaron en este emblemático paraje mierense, con especial relevancia las oleadas de inmigrantes llegados en los años 40, 50 y 60 especialmente de Andalucía, Extremadura o Galicia. En esos años comienza un importante crecimiento demográfico, la razón de ese crecimiento parece que hay que achacársela a la profundización del Pozo Polio, la apertura del Pozo Tres amigos y mina Baltasara, entre los tres centros había más de 2.000 trabajadores. En los años 60 y 70 del pasado siglo XX, en plena ebullición de la industria carbonera, La Güeria San Juan llego a tener algo más de 12.000 habitantes. Mieres concejo en esos años tenía 70.871 habitantes en 1960 y 64.552 ciudadanos en el año 1970.

Así veo yo La Güeria San Juan mítica y real, así es este valle y sus gentes, pedazos de corazones, con sinceras y francas inquietudes de hacer y progresar, así son los auténticos hombres y mujeres que forjaron nuestra dilatada historia, así es la “raza” de los mierenses.

Ni que decir tiene que yo soy de la Güeria San Juan.